Cuando uno pasa tiempo fuera del pueblo y vuelve, a veces, tiene la impresión de que es un lugar que parece inmutable. Siempre está igual, con sus calles, sus tradiciones… sin embargo Ademuz cambia con más rapidez de la que nos pensamos.

Basta con preguntar a cualquier vecino o vecina cómo estaba el pueblo hace 40 años. Sin duda nos dirían que había más negocios, más gente y más vida. En la calle Mesón, una de las más comerciales del pueblo, había comercios prácticamente en cada puerta. Hoy debemos recorrer la calle de arriba abajo para poder encontrar media docena contando tiendas y bares.
En 2017 el Rincón de Ademuz ha perdido 114 habitantes. Si seguimos a este ritmo demográfico, según nuestras previsiones, la comarca tendrá menos de 1.000 habitantes en 2030.

Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. Desde periódicos como Levante-EMV debemos encontrar un soporte para las zonas rurales. Este medio tiene que convertirse en vertebrador del territorio, dando a conocer nuestro pueblo y su potencial a aquellos que lo ignoren. Atrayendo a turistas y curiosos para dinamizar Ademuz gracias al turismo.

Al final se trata de personas. Las que viven aquí, las que se fueron y vuelven, las que marcharon sin billete de vuelta, o las que vienen por primera vez. Todas ellas forman parte del pasado, presente y futuro de Ademuz.