E l 40.º aniversario de Prensa Ibérica nos concierne singularmente a quienes hemos tenido en Levante-EMV un referente de nuestra educación sentimental, como ciudadanos y como políticos. Hace cuarenta años la democracia y el periodismo de calidad eran tan necesarios e indispensables que, al reconocerlos, resultaba casi inevitable señalarlos con el dedo. Y ahí siempre ha estado Levante-EMV como testigo y protagonista de ese recorrido hacia la modernidad. Es imposible pensar en los cambios de la Transición, en tantas celebraciones del 9 d’Octubre o en los primeros pasos de la Generalitat de la mano de los socialistas sin recordar las portadas de este periódico.

Hoy la Comunitat Valenciana está más cerca de obtener la financiación que merece y el Corredor Mediterráneo. Y Levante-EMV seguirá siendo ese espacio de debate para lograrlo

De lo que se trata ahora es de aprender de lo vivido, también de los errores, para que el futuro sea mucho mejor. En lo político, España es hoy una democracia consolidada, un gran país modélico en derechos civiles y que crece más que la media tras una crisis económica brutal. Y por lo que respecta a las infraestructuras, que son en cierto modo el espejo del progreso de un país, el cambio operado en la Generalitat y el Gobierno de España ha traído consigo un cambio de cultura de la gobernanza que redundará en el interés general.

La política de oropeles y despilfarro ha dado paso a un nuevo modelo basado en la racionalidad en la gestión, en una compromiso firme de servicio público, en una apuesta por el diálogo y la cooperación, y en una mayor confianza en las propias posibilidades. Hoy la Comunitat Valenciana está más cerca de obtener la financiación que merece y de contar con una infraestructura crucial para su progreso como es el Corredor Mediterráneo. Y no me cabe ninguna duda de que Levante-EMV seguirá siendo ese espacio de debate colectivo fundamental para lograr ambos propósitos.