Cuando una organización cumple años, décadas, es inevitable volver la vista atrás, repasar los duros inicios y maravillarse ante el camino recorrido. El grupo Prensa Ibérica celebra su 40 aniversario y la Universitat Politècnica de València (UPV) conmemora diez más, hasta llegar al medio siglo. Década arriba, década abajo, apenas supone diferencias. En realidad, ambas entidades iniciaron su andadura cuando España era un país radicalmente distinto, tanto que hoy resulta difícil reconocerse.

Eran tiempos en blanco y negro, años en los que se estaba gestando una transformación social sin precedentes. Arrancar un grupo empresarial o poner en marcha una universidad eran aventuras inciertas, que requerían esfuerzos titánicos. En las redacciones de los periódicos, las noticias todavía se componían con máquinas de escribir y en las universidades, los servicios de Alumnado tramitaban a mano, una a una, cada matrícula.

Pero valió la pena. Y no solo por lo que somos ahora sino, sobre todo, por la huella que hemos dejado en la sociedad en todos estos años. En el caso de la UPV, en estas cinco décadas se han titulado más de 125.000 personas, universitarios bien valorados que han contribuido a transformar el conocimiento en progreso. Y se han ejecutado más de 7.000 proyectos, lo que nos convierte en una de las universidades españolas que más ingresos obtiene por su investigación competitiva. Y todo ello también ha ayudado a desarrollar nuestro territorio.

Sin duda, queda mucho por hacer y no hay que conformarse. Dicen los expertos que el mundo de hoy es VICA: Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Pero, probablemente, ya lo era hace unos años cuando unos pocos intrépidos tuvieron la voluntad de construir nuevos tiempos. Sigamos su ejemplo. El rumbo de toda una sociedad, quizás, depende de ello