Una Constitución no es solamente la norma suprema de un ordenamiento jurídico, sino que es, también, el principal elemento alrededor del cual se crean los consensos de una sociedad en una determinada etapa política.

El 40 aniversario de Prensa Ibérica, en paralelo al constitucional, nos permite valorar el papel de otro elemento imprescindible para que estos consensos existan como es el de la prensa.

El periodismo ha tenido un papel protagonista y complejo en estos 40 años, no exento de límites, a la hora de conformar un relato que sirviera a la sociedad española para avanzar en democratización, pluralidad y derechos.

Es fundamental plantearnos cómo responde la prensa ante un nuevo proyecto de bienestar

Simplificando, se diría que hay dos relatos principales sobre este período: el mayoritario, que sitúa a la transición en un pedestal fuera de cualquier crítica, enmascarando luchas y conflictos clave que en él se sucedieron; y el de la «traición», que lo plantea como una renuncia o un fracaso histórico por parte de las opciones progresistas. Ambos con evidentes problemas a la hora de analizar el presente y el agotamiento o ruptura de muchos de los consensos territoriales, democráticos y sociales que eran mayoritarios en nuestro país.

Por eso, en este aniversario, es fundamental plantearnos cómo debe responder la prensa a las transformaciones que se están dando hoy en su labor, desde la gestión de la inmediatez, la precariedad del gremio o el respeto al derecho a una información veraz; pero, por encima de todo, cómo responde a la creación de un nuevo proyecto compartido en clave democrática y de bienestar basado en nuevos consensos. Ahí su papel sigue siendo tan importante o más que hace 40 años.