Celebramos 40 años de Prensa Ibérica y de Constitución. Obviamente no es una casualidad; la prensa libre se desarrolla con la libertad. En estos años ha habido una transformación sin precedentes de la sociedad española, del mundo y de los medios de comunicación.

Aunque haya que recordar que la democracia es un procedimiento para resolver los conflictos y no la solución de los mismos (aunque sea el mejor), cierto es que los cuarenta años de Constitución han supuesto una gran transformación de la sociedad española en un sentido muy positivo.

Para empezar, hay que valorar que las diferencias de opinión, que en otros tiempos generaron enfrentamientos violentos y recortes de libertad, con esta Constitución se han resuelto pacíficamente y que el problema de terrorismo que nos acompañó durante casi todos los años de democracia, ha concluido con su derrota. Hay un hecho sustancial que distingue a las democracias de las dictaduras y que las personas que las han vivido saben valorar: la presunción de inocencia y la seguridad. La inseguridad jurídica en que se vive en las dictaduras y el miedo es algo difícil de explicar. También hemos de valorar que lo que eran derechos nominales en la Constitución sobre educación, sanidad o servicios sociales y pensiones públicas, son una realidad aunque haya mucho que mejorar en estas materias.

La presunción de inocencia y la seguridad distinguen democracias de dictaduras

Sin dudarlo, el mayor cambio para nosotros ha sido la democracia española y nuestra vinculación a la Unión Europea. La caída del muro de Berlín, consecuencia del derrumbe de la Unión Soviética, cambió las condiciones de la gobernación mundial y muchos de los conflictos latentes se han agravado. También se ha roto el pacto social de postguerra porque la concentración del poder en cada vez menos personas, que dominan las finanzas y los grandes medios de comunicación, les ha hecho pensar que ya no se necesita pactar para conseguir la paz y la estabilidad social y el crecimiento.

Todas estas circunstancias han cambiado en los últimos años y nos obligan, evidentemente con nuevos recursos tecnológicos, a redoblar los esfuerzos para consolidar la libertad, la paz, el crecimiento y el progreso social.

Por todo esto quiero felicitar a Prensa Ibérica por sus 40 años y desearles que sigan contribuyendo con sus publicaciones a estos objetivos de mejora de nuestra sociedad.