L a Fundación Pro-AVE, creada en los años noventa del siglo pasado por un amplio colectivo empresarial de toda la Comunitat Valenciana (desde Vinarós el sur de Alicante) con el objeto de impulsar la alta velocidad Madrid-Comunitat Valenciana, acometió, una vez logrado este propósito, la tarea de defender la ejecución del corredor mediterráneo en ancho europeo, con doble plataforma para mercancías y pasajeros, a mediados de la primera década del presente siglo. La gran recesión, con las dificultades presupuestarias que ha generado, y la incomprensión por parte del gobierno de España de la trascendencia económica de esta infraestructura para el desarrollo económico del país y la mejora de la competitividad del espacio responsable de más del 50% de las exportaciones de España, lo ha venido retrasando. Sólo la alternativa provisional del tercer carril entre Castelló y València está hoy en ejecución.

Lo que debía de ser una acción de política económica fundamental para una reactivación robusta y sostenible de la economía española, se ha venido retrasando de forma incomprensible e irresponsable. Sólo recientemente las cosas han empezado a cambiar, gracias a la movilización del empresariado de las cuatro regiones por las que debe discurrir esta infraestructura, a impulsos de la Asociación Valenciana de Empresarios y su acción movilizadora del empresariado y la sociedad en su conjunto.

Las razones que llevaron a la Fundación Pro-AVE a reivindicar este proyecto, lanzar una acción movilizadora de la sociedad civil valenciana y establecer una alianza estratégica con Ferrmed, fue la convicción, sustentada en sólidos argumentos, del papel fundamental de esta infraestructura en el desarrollo económico sostenible de España y la Comunitat Valenciana. Estos argumentos pueden resumirse en los siguientes puntos:

El corredor es fundamental para el desarrollo económico español
  1. El corredor constituye un factor estratégico de integración del principal eje de desarrollo de la economía nacional: el Arco Mediterráneo Español.
  2. Es un poderoso motor de crecimiento y mejora de la competitividad de nuestros productos. El europeo es el principal mercado de España, más del 50% de las exportaciones del país proceden del Arco Mediterráneo y la conectividad ferroviaria en ancho europeo no sólo abarata el coste de transporte sino que permite sortear todos los problemas, especialmente climatológicos y medioambientales, que pueden dificultar el acceso de nuestras mercancías a su lugar de destino. El retraso en la ejecución de este proyecto merma nuestra competitividad, con el consiguiente efecto negativo sobre la producción y el empleo.
  3. Es un importante instrumento de integración del país y de mejora de la eficiencia y eficacia de nuestra economía, al complementar la conectividad radial con la circular.
  4. Contribuye de forma significativa al cambio de modelo de desarrollo y al crecimiento económico y del empleo con nuevas actividades impulsadas por la conversión del Arco Mediterráneo, y en particular a la Comunitat Valenciana, en lugar de transito del flujo de mercancías que circula entre Europa y Asia. La buena situación de nuestros puertos y el acortamiento del tiempo de desplazamiento que el Corredor permitiría, desviaría parte de dicho flujo de mercancías, contribuyendo al desarrollo de nuevas actividades logísticas, de servicios y de transformación.
  5. Es un factor de integración del principal espacio turístico del país, incrementando la renta turística y el atractivo y capacidad innovadora de nuestro principal sector productivo.
  6. Disminuye el impacto medioambiental de nuestra actividad económica. Esto mejorará la reputación de nuestros productos y la competitividad de nuestra economía.

De lo que se viene diciendo se deduce que la eliminación de este proyecto de la agenda comunitaria y gubernamental española, como de hecho ocurrió en un momento determinado, hubiera supuesto un serio quebranto para el futuro económico y social de la Comunitat Valenciana y España. La acción comunicativa desplegada por la Fundación Pro-AVE y la acción vertebradora de una amplia coalición empresarial de todo el Arco, llevada a cabo por AVE, así como la presión social que esto ha originado, han cambiado la trayectoria seguida por el proyecto del corredor mediterráneo. Aunque con mucho retraso y no pocas frustraciones, hoy se puede decir que este es un proyecto bien asentado en la agenda gubernamental. Lo importante es acelerar la ejecución. El país lo necesita para consolidar la reactivación de nuestra economía y crear sólidas bases económicas de futuro.