Una cordialísima felicitación al diario Levante-EMV y Prensa Ibérica en su 40 aniversario, con mis mejores deseos de futuro, lleno de éxitos en la información. Me dirijo con esta felicitación directamente a los que hacéis posible esta publicación diaria: desde la dirección, pasando por todos los redactores, hasta el último de los trabajadores. A todos felicito de corazón. Quiero y debo deciros que siento un alto aprecio por vuestra labor, llevada a cabo, a veces, en situaciones nada fáciles. Desempeñáis un papel importante en la información, promoción cultural y formación de los hombres y de la sociedad, particularmente en la Comunitat Valenciana.

Trabajar en los medios de comunicación social es apasionante, pero no es fácil. Puede parecer fácil sólo a quien nunca se ha decidido a hacerlo verdaderamente. No es fácil servir cada día al hombre y al bien común con la ayuda de la palabra, porque ésta, por su naturaleza, al indicar la verdad de las cosas, es sagrada. Lo sagrado exige amor y respeto y excluye la manipulación. El que muestra la verdad debe dejarse conducir por ella. Vuestro objeto es el hombre y el bien común, la historia del hombre, lo vivido por el hombre, la noticia que tiene al hombre como protagonista e interesa e implica al hombre. La verdad del hombre, inseparable del bien común. Al contar lo que veis, confesáis lo que sois. Leyendo un artículo inmediatamente o una información, y hasta la maquetación o titulares, sentimos cómo el periodista o el periódico trata a la persona y a las cosas: o bien trata de comprender cómo son, o los piensa como una materia con la que se puede hacer lo que se quiere. Cuando para el periodista la realidad es sagrada, la palabra con que trata de mostrarla no está sujeta a la manipulación, lo sabéis muy bien vosotros los que trabajáis en este querido y respetado diario.

La verdad de las cosas, de los acontecimientos y la verdad del hombre exigen de vosotros, periodistas, un trabajo que sólo podréis llevar a cabo siendo libres. Ser libre significa pertenecer a la verdad, más aún, ser capaz de arriesgarlo todo por la verdad que hace libres. Vuestra búsqueda de la verdad, vuestra pasión por la verdad, vuestro servicio a la verdad, es y será una de vuestras mayores aportaciones la sociedad, a la construcción de una sociedad libre y democrática, a una sociedad éticamente fundada, al rearme moral de la misma. Hago mías las palabras que el Papa San Juan Pablo II os dijo en su primera visita a España, de la que en este mes de noviembre se están cumpliendo 36 años -en València estuvo el día 8 de noviembre-: «La búsqueda de la verdad indeclinable exige un esfuerzo constante, exige situarse en el adecuado nivel de conocimiento y de selección crítica. No es fácil, lo sabemos bien. Cada hombre lleva consigo sus propias ideas, sus preferencias y hasta sus prejuicios. Pero el responsable de la comunicación no puede escudarse en lo que suele llamarse la imposible objetividad. Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es menos la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptibles ante la verdad. Con la sola guía de una recta conciencia ética, y sin claudicaciones por motivos de falso prestigio, de interés personal, político, económico o de grupo».

Cuando para el periodista la realidad es sagrada, la palabra que la muestra no está sujeta a manipulación

Todos los profesionales de los medios de comunicación, y de manera especial quienes profesáis la fe cristiana –no sois una excepción los de Levante-EMV-, en Jesucristo, testigo de la verdad que ha venido a iluminar a todos los hombres, encontraréis luz y norte para vuestra actuación y vuestro servicio. Su presencia es luz y alegría para las gentes, es fuente de unidad para todos, es raíz de humanización sin excepción de hombre o de mujer alguno, es sanación y esperanza para todos, es servicio y contribución al bien común. Su palabra es buscada y escuchada porque trae verdad, su palabra trae salud y esperanza para los hombres. Él es la palabra que revela el misterio de Dios y desvela al hombre su propio misterio. En este 40 aniversario, os recuerdo con afecto y amistad a cuantos estáis en este medio de comunicación social en nuestra Comunitat Valenciana con un notable influjo de opinión entre sus gentes y en sus pueblos. Sé que no siempre os es fácil, ni podéis tal vez, estar a la altura que querríais desde vuestra conciencia. Por eso, al tiempo que os agradezco vuestra meritoria obra, os aliento a proseguirla con renovado vigor, libertad y pasión por la verdad y por el hombre. En mí siempre tendréis apoyo y respeto.

Y os pido también que anunciéis siempre la verdad que libera, construye, humaniza, hace posible que surja una humanidad nueva hecha de hombres y mujeres nuevos, con un nuevo estilo de vivir que haga posible la convivencia de todos en libertad y unidad. Vuestra contribución específica es valiosísima para difundir esta verdad en la Comunitat Valenciana. Y permitidme que lo diga, que los temas y valores religiosos, así como los específicamente cristianos pueden enriquecer también vuestra producción entre los medios como las vidas de aquéllos a quienes los medios sirven. De nuevo, mis felicitaciones y agradecimiento, y podéis contar con mi cercanía y apoyo.