En España supimos coger el tren del desarrollo hace 40 años con la reconciliación y bajo el paraguas de la Constitución. El resto corrió a cargo del espíritu de superación de los ciudadanos y con las ayudas europeas transformamos nuestro país en un polo de atracción internacional. Han sido cuatro décadas de mejora de infraestructuras y servicios públicos universales y de calidad: sinónimo de grandes oportunidades y bienestar social respectivamente.

La llegada de la crisis económica supuso un traspié importante y puso en peligro lo que hemos conseguido entre todos porque entró en revisión el modelo democrático con la irrupción del populismo y se extendió una crisis de valores sociales muy alarmante.

Andamos enfrascados ahora en la tarea de recuperar la concordia y el papel de la prensa es fundamental. Los cambios tecnológicos han afectado al modelo de este pilar de la democracia como es el de informar con rigor e independencia pero la prensa –que ha sido testigo de cuarenta años de crecimiento– será una parte activa y responsable del relanzamiento de la Comunitat y de España.