Las últimas cuatro décadas han visto cómo la economía valenciana experimentaba un cambio profundo y cómo se ha producido una transformación de los sectores productivos. Construcción, automoción, nuevas tecnologías o turismo han ido cogiendo el relevo de agricultura, industria textil o juguetes, siempre teniendo en cuenta que estos ámbitos continúan teniendo una gran relevancia en la economía. La producción se ha diversificado y se ha internacionalizado. Aunque esto último no supone una novedad para el empresariado valenciano, caracterizado secularmente por su capacidad de exportar y de adaptarse a los cambios. Esa transformación ha tenido un efecto relevante en el mercado laboral al dejar en desuso numerosos perfiles que antes eran muy demandados y realzar otros novedosos.

La transformación de la economía ha afectado de pleno a la función pública

Prensa Ibérica ha sido testigo y altavoz de esta metamorfosis económica de los últimos 40 años. Como también lo ha sido el sindicato CSIF, ya que EPI y la central sindical nacieron casi a la par y han evolucionado y crecido conjuntamente en estas cuatro intensas décadas. Cada uno desde su perspectiva y de su labor, hemos tratado de contribuir a dinamizar la sociedad, a mejorar la situación de la ciudadanía: EPI, aportando información, y CSIF, defendiendo los derechos del colectivo de trabajadores. Esa transformación en la industria, en la economía, en los sectores productivos, ha afectado de pleno a la función pública. El ejemplo más claro lo han constituido las progresivas transferencias de competencias y el consiguiente crecimiento y profesionalización de los organismos públicos de carácter autonómico, provincial o local.

El papel del funcionariado se ha ido acoplando a las nuevas demandas sociales, a las necesidades del ciudadano. Se trata de una evolución constante, siempre con la vocación de servicio público como bandera.