Como lector asiduo de prensa, el primer café del día va indisolublemente unido al repaso de los titulares más destacados de la jornada. En formato papel o a través de plataformas multimedia, los ciudadanos disponemos de nuestra cabecera de confianza, aquella que nos ofrece una información rigurosa y seria y que nos avanza las noticias cercanas a nuestro entorno. También otras de índole nacional e internacional. Es casi un acto reflejo que hemos adaptado a nuestra rutina diaria, pero a veces obviamos el entramado de personas y medios que hay detrás de este servicio en el que la profesionalidad y la proximidad con los usuarios debe ser primordial para establecer una conexión fidedigna y prolongada en el tiempo.

Muchos años han pasado ya desde que los alicantinos tuvimos la oportunidad de leer en nuestra provincia un periódico que reflejara la actualidad latente en prácticamente todos nuestros municipios de manera exhaustiva, veraz, local e inmediata. Este rotativo, Levante-EMV, se integró hace varias décadas en Prensa Ibérica, grupo editorial que ahora cumple 40 años con una andadura que ha llevado a cabo paralelamente a la aprobación de nuestra Constitución Española. Este devenir democrático ha marcado, indiscutiblemente, la manera de contar la realidad y de acercarla al lector por parte de los periodistas y reporteros gráficos.

El municipalismo es la base de nuestra estructura social y su transformación en estos 40 años ha sido imparable. Como alcalde de Calp conozco perfectamente las necesidades reales que se presentan diariamente en los consistorios. He visto cómo esta localidad costera ha pasado a convertirse en una de las grandes urbes turísticas del levante español, con unas infraestructuras viales que han permitido conectar y vertebrar todo el perímetro urbano y de accesos a la población. Con una completa red de alojamientos, restaurantes y establecimientos que ha ido aumentando durante este periodo, al mismo ritmo que lo hacía el empleo y el bienestar social y económico de sus vecinos. Una evolución cotidiana, la de Calp, que el Grupo EPI ha sabido plasmar y acercar a los ciudadanos.

La información ha sido clave para estructurar una red de intereses comunes al territorio, en la que instituciones, empresarios, responsables públicos, sociedad y medios de comunicación nos retroalimentamos con un denominador común, la corresponsabilidad democrática y civil, la custodia de nuestras raíces e historia y la defensa de nuestros intereses.
Por todo ello, finalizo con mi más sincera enhorabuena al grupo Prensa Ibérica por su trayectoria. Necesitamos del periodismo, como agente activo de nuestra sociedad, para seguir avanzando y relatando la actualidad de manera libre, plural y justa.