H ay una frase de Nelson Mandela que simboliza bien la relación que existe, o debería existir, entre periodismo y política: «Es el deber de los periodistas examinar la conducta de las figuras públicas y exponerla a la luz». Porque a un lado de la actualidad estamos quienes nos dedicamos a los asuntos de la cosa pública y, en otro lado, los profesionales de la información, quienes se encargan de poner el foco para iluminar esas oscuridades del camino. Esa convivencia, no siempre fácil, ayuda a construir una sociedad más justa, mejor. Porque, hay que recordarlo, sin periodismo no hay democracia.

Los medios de comunicación son instrumentos esenciales para la interpretación de la realidad. Pero no sólo eso. Los medios son, además, piezas clave en las sociedades libres, porque en su ADN está la obsesión de descubrir las verdades, saber lo que pasa. La sociedad en su conjunto debe agradecer ese afán, porque una ciudadanía informada será una ciudadanía participativa, emprendedora y dinámica. Y eso, en el fondo, es lo que queremos desde el Ayuntamiento de Castelló.

El cuarenta aniversario de Prensa Ibérica es un acontecimiento que pone de relieve la importancia del buen periodismo. Los medios del grupo se han erigido en referentes de credibilidad y de pluralismo. Pero quiero particularizar esta referencia, en especial, en Levante-EMV y en su edición en Castelló. Existe una convicción asentada por aquí de que la ciudad y la provincia no serían lo mismo si este medio no llevara casi tres décadas abriendo el ojo crítico, aportando las claves del día y publicando lo que alguien desearía que no se publicara.

Existe una convicción asentada de que la ciudad y la provincia no serían lo mismo si este medio no llevara casi tres décadas abriendo el ojo crítico y publicando lo que alguien desearía que no se publicara

La información es una herramienta básica para la libertad, porque es imposible comprender lo que está pasando sin visiones audaces e independientes, sin injerencias ni intromisiones de poderes ni de contrapoderes. La realidad es compleja, poliédrica. Son tantos los puntos de vista sobre lo que acontece a nuestro alrededor que para entender los sucesos de este mundo efervescente buscamos ojos y voces que nos ayuden a ver y hablar por nosotras mismas, por nosotros mismos. Necesitamos entender la naturaleza de las cosas, saber interpretar los entornos y comprender sus causas. Y la información es la piedra angular que permite abrir las puertas al conocimiento y crear conciencia.

La etapa democrática que vivimos desde 1978 ha supuesto el mayor periodo de libertades nunca conocido en este país. Ha sido un tiempo para la discrepancia, el intercambio y la controversia, pero también para el consenso, el entendimiento y la aceptación de la diferencia. Ahora, vivimos tiempos revolucionarios en los medios de comunicación, con cambios tecnológicos que ya están presentes y otros que están por venir, y es difícil predecir cuál será el futuro de la información en los años que nos vendrán, pero de lo que creo que no habrá duda es que la Prensa seguirá siendo una institución decisiva para que entendamos mejor los acontecimientos que forjan la Historia. Y seguro que ahí estará Prensa Ibérica para contárnoslo.