N uestra editorial se inició el 6 de diciembre de 1978, fecha en la que casualmente los astros debieron alinearse para que la puesta en órbita de nuestro grupo coincidiese con la ratificación en referéndum de la Constitución, estrella que nos ha guiado e inspirado en un periplo de cuatro décadas en las que los españoles hemos conquistado libertades y consolidado un Estado democrático.
Referente de la información regional y local en España, Prensa Ibérica dio sus primeros pasos en Canarias, con la adquisición de La Provincia y Diario de Las Palmas. La Comunitat Valenciana fue desde los orígenes -y así lo sigue siendo hoy- una región de máxima prioridad en nuestra definición identitaria como empresa periodística. En 1984 el grupo dio el salto a la península al integrar, además de La Nueva España de Asturias, los diarios Levante-EMV de Valencia e Información de Alicante.

Iniciamos entonces un proceso poliédrico de transformación que brindó un fuerte impulso a estas cabeceras. Se sustituyó el lenguaje rígido y oficialista de la prensa del Movimiento por un estilo fresco y acorde a los nuevos tiempos, la orientación informativa adoptó la pluralidad e independencia propias de los nuevos usos democráticos, el color ganó presencia, se apostó por la fotografía y se renovó la maquetación.

Prensa Ibérica es hoy el primer grupo multimedia de la región. Prácticamente la mitad de los lectores de la Comunitat Valenciana se informa, según el Estudio General de Medios, a través de las páginas de los diarios generalistas de Prensa Ibérica, una oferta a la que se suma el periódico deportivo Superdeporte.

Conocer la última polémica de Donald Trump en Twitter no está reñido con la inquietud por saber qué sucede donde vivimos, donde paseamos y donde llevamos a nuestros hijos o nietos al colegio

Levante-EMV, que supera ampliamente en internet los dos millones y medio de usuarios únicos, se sitúa entre los portales de noticias más leídos de España. La 97.7 Radio Levante, que ha cumplido 25 años, es la emisora líder en València, y Levante TV e Información TV son dos proyectos que se han consolidado y que nos acompañan desde hace una década. La Comunitat Valenciana es la región de España donde Prensa Ibérica alcanza mayor presencia informativa.

Hoy, en la era de las nuevas tecnologías, Prensa Ibérica moderniza sus dinámicas de trabajo, actualiza su estrategia y pone al día sus estructuras para, bajo un nuevo paradigma, seguir sirviendo a los ciudadanos una información libre, cercana y plural, con el sello de calidad que define al buen periodismo.

Internet abre a la información un universo de posibilidades. El florecimiento de las noticias digitales -a las que el lector accede de forma asidua a través de múltiples soportes y formatos- ha dado origen a nuevas tendencias en la práctica del periodismo que marcarán el futuro de la profesión y que son reflejo de los gustos e intereses de la ciudadanía.

Entre estas nuevas tendencias, cabe destacar el periodismo de datos que, apoyado en la inteligencia artificial, está revolucionando y ampliando el horizonte de fuentes que el periodista utiliza para elaborar noticias; el periodismo viral, que acude a las redes sociales para tomar el pulso al debate público de las ideas y difundir información; el periodismo global, que permite a los medios ampliar el eco de sus noticias más allá de los límites geográficos de su ámbito de cobertura; y, por supuesto, el emergente periodismo hiperlocal, por el que Prensa Ibérica apuesta hasta el punto de haberlo convertido en huella indeleble de su personalidad.

Nuestro grupo cuenta con una extensa red de medios -diecisiete cabeceras impresas y digitales en nueve comunidades autónomas- que aporta una notable capilaridad territorial y que concede ventaja a nuestros profesionales en la carrera por informar comarca a comarca, pueblo a pueblo, barrio a barrio. El periodismo de proximidad da carta de naturaleza a nuestra forma de entender la labor vocacional de servicio que realizamos.

No es cierto que la inmediatez y la facilidad de acceso a cualquier noticia que se produzca en cualquier rincón del mundo haya mermado un ápice el interés del lector por lo que acontece en su entorno más cercano. Conocer la última polémica de Donald Trump en Twitter o los avances y retrocesos en la negociación del Brexit no está reñido en absoluto con la humana inquietud por conocer qué sucede en nuestra localidad, donde vivimos, donde paseamos y donde llevamos a nuestros hijos o nietos al colegio.

Así lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que, en cierta medida, la prensa local haya resistido mejor que otro tipo de prensa los años de crisis.

La digitalización y globalización de las noticias derriba fronteras y hace del mundo un lugar más pequeño; un proceso sin embargo que, lejos de devaluar, revitaliza ese fenómeno sociológico y periodístico que llamamos hiperlocalismo. La amplia penetración geográfica de nuestros diarios es una de nuestras grandes bazas como grupo y basta con acceder a la web de Levante-EMV para comprobarlo.

La información digital hiperlocal es hoy elemento diferencial de los medios de Prensa Ibérica que -ya sea en papel, digital, radio o televisión- prestan la atención que merecen a estas noticias que los lectores valencianos no encuentran en ningún otro sitio.

Honestidad profesional, información local de calidad, compromiso con la comunidad y complicidad con el lector marcan el eje de coordenadas que ha hecho posible el arraigo social y cultural de los medios de Prensa Ibérica. Sintonía con la sociedad y empatía con el ciudadano han sido, sin duda, la llave de nuestro éxito.

Un diario es una magnífica caja de resonancia que amplifica los sonidos de la actualidad para satisfacer el derecho a la información, destapar los abusos, denunciar las corruptelas y los agravios, advertir de los riesgos, vigilar a los poderes públicos, defender a los ciudadanos, favorecer el intercambio de opiniones y contribuir al progreso de los pueblos.

Justo es también reconocer que Prensa Ibérica no habría cumplido este 40 aniversario, que tanto orgullo y agradecimiento inspira, sin el esfuerzo abnegado y profesional de nuestros periodistas, sin la confianza de nuestros lectores, sin la fidelidad de nuestros anunciantes y, por supuesto, sin la fe y la devoción que profesamos hacia «esa plazuela intelectual que -parafraseando a Ortega- es el periódico».