Hace 25 años era imposible imaginar y de hecho nadie se planteaba siquiera cómo serían los periódicos un cuarto de siglo después, casi tanto como nos resulta ahora saber cómo seremos y cómo trabajaremos no ya dentro de 25 años, ni siquiera 25 meses, sino de 25 días. Esta es la realidad y la dificultad a la que a estas alturas de siglo XXI nos enfrentamos cada día todos los que nos dedicamos a esta bendita y difícil profesión que no solo consiste en contar fielmente las cosas que pasan, hay también un componente de compromiso con las ideas y las cosas en que creemos, con las personas a la que nos dirigimos y, en el caso de la prensa deportiva, mucha, pero que mucha pasión.

Aunque hacer periodismo nunca fue tarea fácil, tampoco lo era cuando unas pocas personas creyeron firmemente en una idea tan disparatada como hacer realidad Superdeporte. Por entonces, marzo del año 1993, habían fracasado ya tantos intentos por tener nuestro propio periódico deportivo valenciano que solo a unos cuantos locos se les podía ocurrir la idea de volver a intentarlo, un reto profesoinal y empresarial que además se enfrentaba a una auténtica maldición. Ni qué decir que, tanto dentro como fuera del sector, la opinión generalizada era que a esta iniciativa tampoco se le aventuraba mucho más recorrido que a tantas otras, o sea, unos pocos meses, con suerte y no sin atravesar todas las penurias del mundo quizá hasta un año. Sí acertaron en lo de las penurias, porque sin duda las hubo en aquellos primeros tiempos como también las ha habido después, pero afortunadamente las predicciones se equivocaron en todo lo demás. Esos meses acabaron siendo años y décadas hasta alcanzar este 25 aniversario que celebramos en 2018 y que supone un hito en la historia del periodismo valenciano. Y, por qué no, también en la prensa española, porque el fenómeno SUPER ha traspasado fronteras y ha sido reconocido también en otros países europeos.

Todavía recuerdo el día que Vicente Bau reunió en un despacho a los pocos redactores que trabajábamos en SUPER, entonces todavía semanario deportivo de la Comunitat Valenciana, para tantear la posibilidad de hacer un periódico todos los días siendo prácticamente los mismos. Obviamente aquello no era una invitación a reflexionar, porque la decisión ya estaba tomada y la transformación en diario era inminente, sino una estrategia de Bau para insuflarnos su energía y convencernos a todos de que nada era imposible. Esa energía y esa determinación son las que hicieron de SUPER una rara avis, un periódico que siendo tan pequeño fue sin embargo capaz de pararles los pies aquí en nuestra tierra a esas grandes cabeceras de la prensa deportiva nacional que todos conocemos, algunas de ellas entre las más potentes de Europa.

Con otras tecnologías y reglas de juego, el compromiso y la pasión son las mismas que el primer día

SUPER, a lo largo de este cuarto de siglo excepcional, ha sido testigo de los mejores años del deporte valenciano. Todos nuestros clubes y deportistas han quedado para siempre reflejados primero en sus páginas y después también en su edición digital, que después lógicamente de València tiene sus principales nucleos de seguidores y usuarios habituales precisamente en lugares como Madrid y Barcelona. De conquistados a conquistadores, se podría decir. ¿Y qué podemos esperar de SUPER en los próximos 25 años? Es algo que no decidiré yo como director, sino ustedes, aficionados, lectores, amigos o usuarios, que es la palabra que menos me gusta para referirme a la gente que nos lee y nos visita a pesar de que es la que más utilizamos de un tiempo a esta parte. Así ha sido desde el primer día, cuando los pocos teléfonos móviles que existían pesaban un kilo, las fotografías se revelaban en un cuarto oscuro, las ediciones digitales en internet todavía no existían y las noticias se guardaban celosamente para publicarlas el día siguiente, con la esperanza de que ninguna emisora de radio se adelantara con la exclusiva. Con otras tecnologías, otras dinámicas de trabajo y distintas reglas de juego, lo que no ha cambiado en todo este tiempo ni cambiará es nuestro compromiso con el deporte, los deportistas y los aficionados valencianos para contarlo todo con la misma pasión.