Jerónimo Vidal era una de las grandes promesas del motociclismo valenciano. Fue campeón de España en 1999 y una inorportuna lesión en la pretemporada 2000 frenó su gran progresión. Compitió cuatro campañas en el Mundial, de 1998 a 2001, en 125 y 250 cc.
A pesar de contar con tan sólo 35 años de edad, Jerónimo Vidal queda fuera de la memoria de los aficionados más jóvenes de este deporte. Comenzó su etapa Mundialista con el Aspar Team en la categoría de 125cc, allá por 1997 y se retiró de los grandes premios en el 2001 dentro del Dama’s Metrored en 250cc. «Jero» confiesa que tras su retirada quedó «bastante quemado» del mundillo del motociclismo de alta competición, pero que el paso del tiempo le ha dado un punto de vista diferente y que «si volviera atrás, intentaría hacer las cosas de otra manera». Tras un primer intento de regentar un karting en las inmediaciones de Alfarrasí, su pueblo natal, ha inaugurado recientemente el Bar «La Parà» en su misma localidad.
¿Cómo fueron sus inicios con las motos?
Fundamentalmente por tradición familiar. En la familia hemos sido muy moteros; de hecho varios de mis hermanos también han corrido en moto. Empezamos con mucha ilusión realmente estoy contento de haber llegado hasta el Campeonato del Mundo y haber luchado con muchos de los mejores pilotos de la época.
¿Cómo llegó al Mundial?
Bueno, primero corrí varios años antes en los campeonatos que había por aquel entonces, los llamados critériums. En el mismo año corrí el de 75 y 125 cc con Yamaha, después pasé al Euro Open y al Campeonato de Europa. Más tarde pasé de Yamaha a Aprilia, pues era la moto que mejor funcionaba. Fue entonces cuando me fichó Aspar para ser piloto de su equipo en el Campeonato de España y de ahí pasé al Mundial. El mismo año de haber sido Campeón de España debuté en el Mundial como invitado.
¿Cuáles fueron sus mejores sensaciones en el Mundial?
Sin duda el inicio y las carreras más dulces. En el año 1999 hice un quinto puesto en Malasia y un sexto en Jerez. El inicio de la temporada 2000 también fue muy bueno; ese año empezaba con la 250cc y en los entrenamientos de pretemporada estaba regularmente entre los seis primeros clasificados. El motociclismo es un deporte desagradecido, porque pocos ven más allá del que gana, pero que tiene sus recompensas aunque no estés en el «cajón».
¿Y las peores?
Las lesiones son siempre complicadas. En el 2000, cuando estaba en mejor forma, me lesioné en el último entrenamiento de pretemporada en Cheste. Iba siguiendo a Nakano, me caí y me hice daño. En ese momento se complicó todo porque se subió a mi moto Alex Debón y yo perdí el ritmo. En 2001 volví a correr el Mundial con el Dama´s Metrored y esa fue mi última temporada en el Mundial. Después, a otro nivel, he participado en las 24h de Montmeló, incluso en alguna carrera del Mundial de SBK.
¿Qué se encontró después del Mundial?
Realmente te has acostumbrado desde años a seguir un ritmo de vida alto carrera tras carrera, a la competición de elite, con mucha tensión y, una vez terminas, te encuentras un poco desubicado. En mi caso después de una temporada sin saber muy bien qué hacer, inauguré una pista de karts y, finalmente, hemos abierto un bar en Alfarrasí que se llama «La Parà».
¿Sigue vinculado al mundo del motociclismo?
He estado muchos años desconectado. Simplemente siguiendo las carreras por televisión, pero no siempre. Desde hace un tiempo colaboro con David Sanchís, que es un piloto de la Cuna de Campeones que va muy bien. De hecho ha ganado en casi todas las categorías de la Cuna y ahora compite en PreMoto3. Intento transmitirle todo lo que aprendí de mi etapa como piloto e intentar evitar que cometa errores que yo pude cometer en el pasado.




