Viajar a la Isla de Felipe (Phillip Island) es el trayecto más duro que realizamos cada año. Son muchísimas horas de avión para llegar hasta Melbourne y, después, otro tironcito de un par de horas hasta llegar a la isla. Sin embargo es un lugar en el que todos nos encontramos muy a gusto. Es muy tranquilo, ya que la capital de la zona tiene unos 3.000 habitantes y no hay casi ruidos. Cuando venimos aquí, nos alojamos en casas que suelen ser las residencias de verano de familias que viven en los alrededores y que nos alquilan para poder alojarnos en las inmediaciones del circuito. Cada equipo suele tener su casa y nos organizamos para hacer barbacoas y compartir tertulias en las que, cómo no, acabamos hablando de motos.
Tras el accidente de Motorland, en el que me dañé las vértebras, y la carrera de Japón, en la que no estaba recuperado al 100% y pude terminar tercero, venía aquí con mi estado físico al 90% pero con las pilas cargadas a tope para poder luchar por ganar esta carrera. Pero las cosas no salieron como esperábamos desde el viernes. La moto nos ha dado problemas todo el fin de semana y, gracias a muchas horas de trabajo por parte de mi equipo, la moto mejoró mucho y en los entrenamientos cronometrados la acabamos de afinar. Llegamos un poco tarde pero ver que la moto funcionaba bien, me dio buenas esperanzas de cara a la carrera.
El domingo nos despertamos y vimos que todo estaba mojado. De camino para el circuito se fue despejando el cielo y disputamos el warm up con la pista ni seca ni mojada. Pero el caos llegó en la carrera, ya que se puso a llover en la misma parrilla y optamos por salir con gomas de seco a pesar de que la pista estaba mojada. A pesar de ello me puse con el grupo de cabeza y lo tenía todo bastante claro pero a partir de la décima vuelta mi moto perdió mucho rendimiento y me quedé descolgado de manera que me dieron caza varios pilotos hasta llegar séptimo a meta. Al descargar los datos de la telemetría vimos que el rendimiento de la moto bajó muchísimo y especulamos con que alguna de las piezas (quizá el pistón) había salido defectuoso. Siento rabia porque estoy seguro de que podía haber luchado por el podio pero me guardo la rabia para aplicarla en esfuerzo en el GP de Malasia que ya se disputa la semana que viene.
Lunes, 17 de Octubre de 2011 05:00
Algo no funcionó bien
por Héctor Faubel
Publicado en
Diario del 55




