Escrito por Pérez Gil    PDF Imprimir Correo electrónico
Xiou Deng: Una adolescencia segada por descubrir una mentira

Xiou Deng llegó a Aspe con 11 años de la mano de su madre para buscar un futuro mejor que el que parecía aguardarles en China. Seis años después la bella Xiou aparecía estrangulada en el restaurante de su madre. La noticia sobrecogió a la localidad. Fue en abril de 2008 y la Guardia Civil abrió varias líneas de investigación dificultadas por el hermetismo oriental. Siete meses después era detenido un joven de 27 años actualmente encarcelado como presunto homicida. La ardua investigación policial habla de que la joven, a quien en el instituto de Aspe llamaban Sara, descubrió, tras dos meses de intenso noviazgo, que él estaba casado y tenía un hijo. La chica no lo dudó. Decidió que no quería seguir con una relación basada en el engaño. Su decisión llevó a X. H. a destruir, con sus propias manos, los infinitos sueños de futuro de Xiou y a convertir a su madre en una mujer enterrada en vida.

 

Changlu Li quiere olvidar, dejar de pensar, que pase el tiempo para borrar cualquier pensamiento de la tragedia que destruyó su vida en abril de 2008, cuando su única hija, Xiou Deng, apareció estrangulada, con restos de papel metidos en la boca y signos evidentes de haber mantenido forcejeo en el restaurante Hong Kong que ella regenta desde hace años en Aspe. En un castellano muy rudimentario se esfuerza por hacer lo que no quiere hacer: recordar. De hecho todas las fotos de su «niña» las ha enviado a China, a casa de sus padres, porque no tiene valor para mirar el bonito rostro de Sara, como así la llamaban en el instituto de Aspe donde estudió la adolescente.
«Tenía 17 años y llamaba la atención porque era muy guapa, muy alta y muy responsable. Siempre estaba conmigo, ayudándome en el restaurante. Apenas salía, sólo con una amiga china que vive en Villena. Jamás me habló de novios, ni de amigos, ni tampoco me dijo nunca nada del loco desgraciado que me ha robado lo que más quería en este mundo simplemente porque me imagino que mi pequeña lo rechazaba», comenta con una sorprendente frialdad inicial que no puede mantener por mucho tiempo.
Ya entre lágrimas, Changlu Li relata que su hija era todo lo que tenía en la vida y que ahora se ha quedado sola en un país que no es el suyo y con un negocio que llevar adelante.
Rota de por vida
En China, el asesino se enfrentaría a la pena de muerte. «Aquí no la hay, pero el que ha hecho esto debería pasarse toda la vida en la cárcel, no salir nunca de la cárcel. Eso es lo que pido aunque bien sé que, pase lo que pase, el sufrimiento va a seguir ya siempre conmigo», dice llorando en su restaurante de la avenida Padre Ismael antes de acabar la conversación de forma amable.
El cadáver de la menor fue encontrado en la tarde del 25 de abril por una de las empleadas del restaurante chino. Horas después agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Novelda y del grupo de Homicidios de Alicante comenzaban con las primeras indagaciones sin descartar ningún móvil.
La falta de pruebas contundentes y de testigos de peso, unido al hermetismo propio de la comunidad china, se convertía en un importante escollo para la investigación, lo que llevó a los agentes a barajar el robo como primera hipótesis de trabajo.
Sin embargo, el 15 de noviembre la Guardia Civil conducía al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Novelda a un chino de 27 años, casado y padre de una niña, que residía en Alicante y trabajaba en Crevillent. Tras estudiar las pruebas aportadas por los agentes y tomarle declaración, la jueza Ángeles Sanz abría un procedimiento de violencia de género y decretaba el ingreso en prisión, provisional y sin fianza, de X.H. en calidad de imputado por el homicidio de la menor de Aspe.
El móvil encerraba la clave
Según las fuentes jurídicas consultadas, al parecer, él mantenía una relación sentimental desde hacía dos meses con Xiou, a quien ocultó que estaba casado y tenía familia. De hecho en la tarde del crimen varios testigos lo vieron llamar a la puerta del restaurante, donde en ese momento sólo se encontraba la joven.
Según fuentes policiales, la discusión pudo haber tenido su origen en la posibilidad de que Sara decidiera contarle lo ocurrido a la mujer del presunto homicida. Esta hipótesis podría explicar el hecho de que el teléfono móvil de la joven desapareciera extrañamente el mismo día en el que fue asesinada.
Al ser detenido, se mostró muy colaborador con la Guardia Civil y declaró ante los investigadores que había estado discutiendo con Xiou, pero que se marchó del lugar sin agredirla en ningún momento. Una versión que cambió radicalmente cuando compareció ante la juez y aseguró que no sabía donde estaba el restaurante Hong Kong, que jamás había estado allí y que apenas conocía a la víctima.
Sin embargo, la jueza lo envió a la cárcel, sin posibilidad de fianza, tras examinar el denso atestado de la policía y de escuchar la petición que hizo la Fiscalía.
El presunto asesino, que gozó de libertad los siete meses posteriores al crimen y mantuvo una vida de aparente normalidad, permanece en la prisión de Fontcalent. El juicio aún tardará en llegar.