El clásico dilema sobre si los partidos políticos han de estar en la vanguardia de la sociedad para ir iluminando el camino o si, por contra, han de limitarse a diseñar un discurso a la carta según demanda lo ha resuelto el PSPV tirando por la vía de enmedio. Mimetizarse con el entorno social viene a ser, en el plano teórico, la propuesta que se desarrolla en la ponencia política que ha sido dirigida por la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, y que hoy será presentada por los tres coordinadores del trabajo: Inmaculada Rodríguez-Piñero, Ángel Luna y Alfred Boix. Dicho en palabras de Leire Pajín, "el PSPV ha de ser el partido que más se parezca a la sociedad valenciana".
La apuesta por cambiar las siglas -se plantea suprimir el término País Valencià y convertir el PSPV en el Partit Socialista de la Comunitat Valenciana- es el elemento más vistoso y responde, según argumenta la ponencia, a la voluntad de sintonizar con una realidad social en la que el nombre Comunitat Valenciana está plenamente normalizado en su uso. Ese cambio forma parte de una estrategia global de mejorar la percepción que los ciudadanos -incluidos los votantes socialistas- tienen de que el partido no defiende los intereses valencianos, como sí hace el PP. Un partido este último que ha logrado patrimonializar un discurso identitario.
Vinculado a ese acoplamiento a la sociedad y más allá de la cuestión simbólica, el PSPV quiere moderar su discurso al tiempo que clarificarlo. En especial en materias como política hidrológica o urbanismo. El concepto moratoria urbanística, por ejemplo, será desterrado completamente y simplemente se hablará de sostenibilidad o urbanismo racional. Los socialistas quieren evitar cualquier gesto o detalle que los aleje de la centralidad para situarlos en lo marginal. El documento que hoy se presentará incide mucho en potenciar la política de comunicación y que todos, desde el secretario general hasta el último militante, adquieran conciencia de que el partido es lo que transmite.
Para evitar las interferencias y contradicciones en los mensajes que trasladan la sensación de que no se tiene un proyecto claro se crearán oficinas de comunicación adscritas a la ejecutiva de país y a las provinciales y se apostará por los argumentarios con las directrices políticas para que hasta el último concejal o militante sincronice su discurso con el del partido como si fuera el secretario general. Además, se consolidará el departamento de documentación para facilitar munición política a los cargos del partido sobre inversiones, proyectos o promesas propias o del PP.
En ese punto cobra la importancia del responsable de sección electoral que nace con la nueva estructura del partido -habrá unos 3.000 en toda la Comunitat Valenciana - y que tendrá como ámbito de actuación el distrito electoral. Eso permitirá trabajar de forma desmenuzada el territorio en las grandes ciudades. La formación y un mayor uso de las nuevas tecnologías son dos complementos en la apuesta por una estrategia de comunicación de alcance.