| Alarte congela la negociación de pactos y los supedita a que no le den batalla en Valencia |
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| Escrito por Francesc Arabí, Valencia | ||||||||||||||||||||||||||||||
| viernes, 24 de octubre de 2008 | ||||||||||||||||||||||||||||||
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Si difícil es ganar la guerra, más complicado resulta conquistar la paz. En el PSPV parece misión imposible. Unas veces porque se sostiene que el congreso de país sólo fue la primera de las batallas y que los congresos provinciales y el municipal de Valencia son una especie de segunda vuelta o revancha, en otras ocasiones porque entienden que no hay más pacto posible que la rendición y en todos los casos porque destruye más una declaración de guerra que cien velas por la reconciliación. El asunto es que el congreso de confrontación que se dibuja en la ciudad de Valencia —donde Francesc Romeu se postula como candidato avalado por sus afines, el sector lermista y la FSP-UGT— ha acabado por dinamitar el proceso de negociación de los cónclaves provinciales. El secretario general del PSPV, Jorge Alarte, se lo ha tomado como una declaración de guerra y un desafío con todas las de la ley y, en consecuencia, ha ordenado que se suspendan las negociaciones en los congresos provinciales. O se impone la cultura de la integración y el pacto o se miden las fuerzas. «Lo que no puede ser es que en función de si se cree tener la mayoría o no se opte por una u otra estrategia», explicó ayer a este diario un dirigente próximo a Alarte. Traducido a efecos prácticos, quiere decir que el alcalde de Benicàssim, Francesc Colomer, afín a Ximo Puig, no tendrá un paseo en barca porque desde Blanquerías no se dará órdenes a la plataforma municipalista que agrupa a los partidarios de Alarte para que se sumen sin lanzar ningún pulso. En la provincia de Valencia, donde el acuerdo estaba ya muy adelantado, esta decisión desde la ejecutiva de país de congelar cualquier pacto supone un varapalo al sector de Ximo Puig que desde el primer momento apostó por el acuerdo pese a que, según fuentes lermistas, entienden que tienen opciones de ganar el congreso si presentan alternativa. En Alicante, más complicado Por si la situación no resulta suficientemente complicada en Valencia y Castelló, en la provincia de Alicante se manejan varios candidatos incluso dentro de los mismos sectores. Así, mientras Alarte apuesta por la alcaldesa de Guardamar, Marylene Albentosa, al entender que no genera rechazo entre los afines a Puig, los inpartidarios de Leire Pajín —que sindicó acciones con Alarte— optan por la alcaldesa de Sax, Ana Barceló. El líder del PSPV de Alicante, Roque Moreno, afín a Alarte, es el tercero que se postula. Cite este artículo en su sitio
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