| Ábalos pierde en su agrupación en una elección de delegados que revela la atomización del PSPV |
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| Escrito por Francesc Arabí, Valencia | ||||||
| viernes, 12 de septiembre de 2008 | ||||||
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Un auténtico sudoku. Lermistas, seguidores de José Luis Ábalos, afines a Rafael Rubio, Izquierda Socialista, FSP-UGT, alineados con Ana Noguera, Grup de Treball Socialista (GTS), Grup Volem i podem, partidarios de Francesc Romeu y algún militante por cuenta propia con predicamento sobre una docena de afiliados en su agrupación. Es el mapa de tribus orgánicas que presenta el PSPV en la ciudad de Valencia. El mejor exponente de la atomización de fuerzas en un partido huérfano de liderazgos y de referentes institucionales tras una cadena de derrotas electorales consecutivas. No es casual que tres de los cinco candidatos a liderar el socialismo valenciano militen en Valencia. La elección de los 41 delegados al congreso socialista retrató ayer esta situación. Ese conglomerado de grupos, sentimientos, impulsos y resentimientos son las mejores incubadoras para las sorpresas. La mayor, sin duda, fue la derrota de la candidatura de José Luis Ábalos en Orriols. El aspirante a liderar el PSPV encabezaba la lista y sufrió un duro varapalo al lograr unos insuficientes 67 votos, frente a los 89 cosechados por una candidatura en la que se unieron todos contra él: lermistas, FSP, Izquierda Socialista y el GTS, entre otros. La más votada se llevó, como marca la norma, la mitad más uno de los delegados (4 de los 6 que se elegían) y la minoritaria, 2. La derrota de Ábalos en su feudo es histórica. Desde el entorno del presidente del partido en la ciudad lamentaban el resultado y denunciaban la "traición" de la FSP y lermistas a un supuesto acuerdo global en la capital. De hecho, en Russafa y Marítimo compartían listas. En el primer caso, afines a Abalos y la FSP ganaron la votación y se llevaron 4 de los 7 delegados. Lo cual no mitigó el pobre resultado de un Ábalos que logró 9 delegados en la ciudad, cuando las previsiones apuntaban a no menos de 13. Mucho mejor le fueron las cosas al secretario general Rafael Rubio, quien hasta este proceso ha usufructuado con Ábalos la minoría mayoritaria en Valencia, pero ahora está alineado con Jorge Alarte. Peones del alcalde de Alaquàs y militantes de confianza de Rubio lograron 8 delegados para el aspirante Alarte. Alcanzaron la mejor de sus previsiones. Ayer se demostró que Ábalos y Rubio tienen un capital político que sólo si es proindiviso les permite conservar una posición de fuerza sobre la que articular mayorías en el cap i casal. Rubio fue fiel a su tradición integradora y logró que su agrupación, Jesús-Patraix, fuera la única en la que hubo lista única, gracias a que cedió un puesto a Vicent Sarrià (afín a Ximo Puig) y otro a Ana Noguera, que salió delegada. Rubio se ahorró que le presentaran lista alternativa. Tampoco le fue nada mal a Francesc Romeu, quien alcanzó 8 delegados, la mitad en la lista que él encabezó en Botánico y en la que se integraba también la FSP y otros grupos. Ana Noguera y Ximo Puig consiguieron cinco representantes cada uno para el congreso, si bien uno y otro confían incrementarlos en la ciudad con el apoyo de los adscritos al sindicato (caso de Ximo Puig) y a Izquierda Socialista, en el de Noguera. IS obtuvo dos representantes (uno de ellos Vicent Garcés) y la FSP, cuatro. En las asambleas de anoche se evidenció, entre otras cuestiones, la sintonía existente entre Francesc Romeu y Ana Noguera, cuyos seguidores compartieron lista en todas las agrupaciones. Como contó este diario, ambos perfilan un pacto global. El acuerdo de sumar fuerzas en la ciudad, en el que entró el grupo Volem i podem -en su mayoría decantados por estos dos aspirantes- se selló al mediodía de ayer en el Mesón del vino, en la Calle Hospital. En la más pura tradición de un partido cuya historia congresual está muy vinculada al sector de la hostelería. Cite este artículo en su sitio
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