La senadora por Nueva York, Hillary Clinton, evitó comentar las insistentes conjeturas sobre su posible nombramiento como secretaria de Estado de EEUU y remitió al presidente electo con un lacónico: "pregúntenle a Barack Obama". "No voy a especular ni a decir nada sobre la próxima administración del presidente electo", dijo Clinton al inicio de una intervención en Albany, en el estado de Nueva York, sobre inversiones públicas en el transporte urbano.
EFE
Clinton, de 61 años y senadora por Nueva York desde las elecciones de 2000, agregó: "Voy a respetar su proceso", al tiempo que insistió en que "cualquier pregunta al respecto deben dirigirla al equipo de transición" del presidente electo.
Las conjeturas sobre un posible nombramiento de Hillary Clinton como jefa de la diplomacia estadounidense han ido en aumento en las últimas horas después de que varios medios de comunicación informasen de que se había reunido con Obama en Chicago.
La senadora viajó a esa ciudad el jueves por asuntos personales únicamente, dijo su equipo, y según la cadena de televisión CNN fue vista saliendo del edificio donde el presidente electo tiene instalados su cuartel general.
El nombre de Hillary Rodham Clinton como posible cabeza del Departamento de Estado ha surgido de una información de la página de internet de la cadena de televisión NBC, que recogía declaraciones de dos asesores del presidente electo señalando a ese medio que la senadora "está bajo consideración para ser secretaria de Estado".
Aunque nada ha transcendido de esa posible conversación, los comentaristas políticos se han lanzado a todo tipo de interpretaciones sobre lo que supondría que Clinton se convierta en la tercera mujer en la historia de EEUU en dirigir el Departamento de Estado.
La esposa del ex presidente Bill Clinton seguiría así el paso de una demócrata, Madeleine Albright (1997-2001), y de una republicana, Condoleezza Rice, designada por el presidente George W. Bush para ese puesto en 2005.
Albright fue la primera mujer de Estados Unidos en ocupar la jefatura del Departamento de Estado por decisión del presidente Clinton para un cargo que es el tercero en jerarquía institucional en este país.
La senadora y ex primera dama de EEUU fue rival de Obama en la batalla por ser designados candidatos del Partido Demócrata a la presidencia del país, y cuando el ahora presidente electo eligió a Joe Biden para ocupar la vicepresidencia surgieron las críticas entre los seguidores de Clinton.
Sin embargo, la senadora evitó las divisiones internas cuando, en la Convención Nacional Demócrata de Denver en agosto pasado, aseguró que Obama era su "candidato y debe de ser nuestro presidente", así como con su presencia y la de Bill Clinton en numerosos actos electorales en la recta final de la campaña.
Durante los debates preelectorales, la fuerte rivalidad entre Clinton y Obama llevó a la senadora a calificar al presidente electo de falto de experiencia e ingenuo en política internacional.
En esa materia, además, las posturas de Obama y Clinton son algo diferentes ante algunos asuntos clave de la política gubernamental de EEUU, como es Irak y la retirada de las tropas estadounidenses de ese país.
Así, mientras Obama -que asumirá la presidencia el 20 de enero- ha prometido completar la retirada de las fuerzas de combate en Irak en 16 meses, la senadora por Nueva York se ha mostrado más reacia a dar calendarios precisos.
Otro aspecto que es sujeto de las conversaciones políticas es si Hillary Clinton estaría dispuesta a aceptar ese puesto, cuando aspiraba a uno más alto, además de que cuando ha sido preguntada sobre su futuro siempre se ha limitado a decir que ser senadora por el estado de Nueva York colmaba sus ambiciones.
Según la cadena de televisión NBC, quienes conocen bien a Hillary consideran que ésta "posiblemente" aceptaría el cargo, pero su oficina ha reiterado que cualquier decisión sobre la composición del próximo gabinete corresponde únicamente al presidente electo y a su equipo.
Aunque el nombre de Hillary Clinton es el que suena con más fuerza para ese importante puesto, no es el único, pues los medios estadounidenses mencionan a otros destacados políticos demócratas y hasta a algún republicano, como es el caso del senador por Nebraska, Chuck Hagel, quien no apoyó la candidatura de su compañero John McCain.
Otro senador y ex candidato presidencial en 2004, John Kerry, estaría también en esa lista de posibles secretarios de Estado, al igual que el del ex senador demócrata Tom Daschle.
El nombre del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, también aparece en esas quinielas, y de ser él el designado por Obama sería el primer hispano en dirigir la diplomacia de Estados Unidos.
El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama anuncia en una rueda de prensa en Chicago, el nombramiento de la congresista hispana Hilda Solís como su secretaria de Trabajo; el del republicano Ray LaHood para hacerse cargo de Transporte; el del ex alcalde de Dallas, Ron Kirk, como representante de Comercio Exterior, y el de de Karen Mills al frente de la Administración de la Pequeña Empresa. EFE/Anne Ryan.
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