En la Campus se comparten archivos. Lejos de lo que se pueda pensar, la conexión a Internet del recinto no es nada del otro mundo, la gracia reside en conectarse con el compañero de al lado o el de siete mesas más allá. Unidos por fibra óptica, la conexión entre ordenadores es descomunal.
Y entonces sí, la descarga de archivos desde otros ordenadores es a una velocidad de ensueño para cualquier español -habría algún japones que se moriría de la risa-. Y por eso le llamamos compartir y por eso es todo tan legal, porque jamás cobró tanto sentido aquello de compartir archivos con en la Campus, donde prácticamente nadie descarga de forma ilegal contenidos, sino que los comparten entre ellos.
Pero tampoco queremos entrar en el debate, simplemente dejaros este gráfico como muestra de lo que hacen y a qué velocidad lo hacen muchos campuseros, mientras hacen otras cinco cosas igualmente interesantes.
La línea verde indica la cantidad de datos por segundo que alguien estaba compartiendo con nosotros y la roja la velocidad de los datos que hemos enviado a otros usuarios conectados a la Red, que como pudimos comprobar no estaba demasiado interesados en aquello que compartimos.

















































































0 comentarios ↓
Nadie ha comentado nada aún. Deje el suyo a continuación.
Escriba su comentario