
Hoy en el periódico hemos utilizado una foto de twitter para ilustrar en los primeros momentos de saltar la noticia, la información que estábamos ofreciendo. Era una panorámira hecha desde el balcón dónde veranea un noruego que posteriormente la ha compartido a través de Twitpic. La comunicación social en internet funciona, y funciona de manera increible en los peores momentos.
La Campus Party es un evento complicado, con mucha gente, con gustos y pasiones muy diferentes. Además es gente exigente con el mundo que les rodea y que no se conforman con poco. Gritan “¡Aiiiiireeeee…!” con toda la fuerza de sus pulmones para exigir que suban el aire acondicionado, protestan con pitidos cuando una conferencia en el escenario principal interrumpe sus obsesiones… Ruido, ante todo ruido.
Por eso ha sido tan impresionante y conmovedor ver a todos esos campuseros olvidarse de la pantalla para guardar un minutos de silecio por los dos guardias civiles asesinados por la banda terrorista ETA.
Y armas, muchas armas. Juegan a videojuegos de guerra, espionaje o conquista. Conocen todos los arsenales posibles y son expertos en vocabulario: MP-40, AK, RGP, UZI, M-14, SDV-1… son armas que se usaron en guerras pasadas y presentes que ellos reviven con total intensidad durante los siete días de campus a través de sus ordenadores. Pero son guerras virtuales y ellos no están locos, sólo juegan.
Estan conectados por 80 kilómetros de cable de red, pero nunca habían estado tan unidos.
Foto: Pixel y Dixel
















































































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