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Ferrer señala el camino de la final |
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Escrito por Miguel Luengo/EFE
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viernes, 19 de septiembre de 2008 |
El equipo español de Copa Davis dio un golpe de mano
espectacular al adelantarse con 2-0 en la primera jornada de la
semifinal contra Estados Unidos, y dejar al defensor del título y
ganador en 32 ocasiones de este torneo al borde de la eliminación.
España, campeón en dos ocasiones, se encuentra a un solo punto de
clasificarse para la que sería su sexta final en esta competición
gracias a los triunfos de Rafael Nadal, que convirtió el primero de
ellos al vencer a Sam Querrey, 39 del mundo, por 6-7 (5), 6-4, 6-3 y
6-4, en tres horas y 17 minutos, mientras que un sensacional David
Ferrer se impuso a Andy Roddick, por 7-6 (5), 2-6, 1-6, 6-4 y 8-6, en
idéntico tiempo.
Hace 74 años, desde la final interzonal
contra Australia disputada en Gran Bretaña, que Estados Unidos no
remonta un 2-0 después de la primera jornada. Ese es el reto ahora del
conjunto de Patrick McEnroe, casi destrozado al primer envite.
El rostro de Roddick y su enfado final al acabar el encuentro contra el
juez de silla portugués Carlos Ramos fue el punto y final de una
jornada que comenzó con susto para el equipo de Emilio Sánchez Vicario
pues Nadal, "justo de fuerzas", como él mismo admitió después, estuvo
contra las cuerdas. Pero el final fue una gran explosión de júbilo que
resonó con fuerza.
Nadal había perdido un set, e iba 2-0
abajo en el segundo, cuando se produjo la reacción del campeón
olímpico. Eran momentos en los que los 660 metros de altitud de Madrid
complicaban la vida al español. "Eso ayudaba al juego de Querrey", dijo
el de Manacor después.
Habían transcurrido hasta entonces
casi 90 minutos de batalla campal ante un jugador tosco pero eficaz con
su saque (acabó con 17 directos), que ya le llevó al cuarto set en los
octavos de final del Abierto de Estados Unidos, capaz de castigar
severamente con su derecha, pero también de cometer demasiados fallos
con ese arma que cuando emplea a discreción se convierte en dinamita
pero también en fuente de problemas.
Querrey había
adelantado que quizás ante Nadal solo podría hacerle caras sobre la
pista. No podía pedir más ante el cuatro veces campeón de Roland Garros
tras llegar a Madrid como debutante en Copa Davis, ganador de su primer
título en Las Vegas y con un sorprendente puesto de cuartofinalista en
Montecarlo, donde fue capaz de derrotar a especialistas en tierra como
el español Carlos Moyá, el italiano Andreas Seppi o el francés Richard
Gasquet, y con la sensación de que nada tenía que perder ante Nadal.
Pero durante ese tiempo la duda flotó sobre el coso madrileño.
¿Sería
capaz Nadal de deshacer la estrategia marcada por el estadounidense
basada en su saque y poco más, centrarse en la pista, y calmar sus
emociones ante unos 16.000 aficionados que gritaban de forma
atronadora?.
Patrick McEnroe, capitán estadounidense, lo
tenía claro. "Empuja, empuja", le gritaba a su jugador en un claro
signo de que aposentarse en el fondo de la pista sería un suicidio. Los
escasos 200 seguidores americanos, apagados por los españoles, también
pedían a su compatriota más agresividad y Querrey lo intentaba, pero le
faltaba la consistencia necesaria, mientras que Nadal buscaba
soluciones y las encontraba cada vez que alargaba el punto para que su
rival se resquebrajase en el intercambio.
En su debut como
número uno del mundo en la Copa Davis, el de Manacor no podía
permitirse un desliz que hubiera sido fatal y recurrió a la fortaleza
de sus piernas para subsanar sus errores con la derecha. Así el castigo
que infligió a Querrey, de lado a lado de la pista, terminó por darle
un triunfo demasiado trabajado, pero valioso a más no poder.
Y Nadal, que sufrió con el saque de su rival, acabó incluso con mejor
porcentaje de primeros (67 por ciento para el español, por 64 para
Querrey) y un decepcionante guarismo de 74 errores no forzados para el
de San Francisco que al final terminó admitiendo lo que ya es por
sabido, "Nadal es de esos jugadores que nunca desaparecen", dijo.
David Ferrer tampoco desapareció ni se arrugó ante el potente servicio
de Roddick, que conectó 22 saques directos y que llegó a dominar por
dos sets a uno al español. Pero el de Jávea, que se despistó en el
segundo y tercer set, supo reaccionar y llevar el partido al terreno
que más le convenía, el del cuerpo a cuerpo en los largos intercambios
desde el fondo.
Hubiera sido anormal que Ferrer perdiera
contra Roddick en su primer enfrentamiento sobre tierra batida después
de que el español haya sido capaz de ganar al ex campeón del Abierto de
Estados Unidos tres veces en superficie dura, las últimas en los
octavos de Cincinnati y en la semifinal de la Copa Masters de Shanghai
el año pasado.
Con los gritos de "torero, torero" y "David,
David", el español fue llevado en volandas por el público. En el quinto
set llegó a ir con ventaja de 2-0 pero sus conocidos nervios le
hicieron ceder esta ventaja. Ferrer mantuvo la calma como pudo a
continuación y se prestó a un desenlace largo, donde tenía todas las de
ganar con los aficionados a favor.
No les defraudó y poco a
poco supo tomar medida a las subidas de Roddick. Una ruptura en el
decimotercer juego fue suficiente para que al siguiente David hiciera
explotar Las Ventas con un júbilo exultante.
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