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Federer vuelve por sus fueros y jugará su quinta final consecutiva |
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Escrito por EFE
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domingo, 07 de septiembre de 2008 |
Roger Federer defenderá por cuarta vez su
corona en el Abierto de Estados Unidos, tras derrotar al serbio Novak
Djokovic por 6-3, 5-7, 7-5 y 6-2, en un gran encuentro del jugador
suizo que volvió por sus fueros en esta semifinal.
Federer,
que no había vuelto a ser el mismo desde que perdió la final de
Wimbledon ante Rafa Nadal, en esta ocasión sí que recuperó ese tenis
elegante, espectacular y eficaz, y además ante un rival de la
envergadura de Djokovic, con el que precisamente jugó la final del
Abierto de Estados Unidos el pasado año.
Pese a la amenaza
de lluvia, el partido pudo jugarse sin contratiempos, aunque con un
gran humedad en el ambiente que pareció no afectar al ex número uno.
El duelo comenzó con mucho ritmo, aunque desde bien pronto se observó
que Federer estaba muy metido en el partido. Un 83 por ciento de
efectividad en su primer servicio permitió al jugador suizo sumar con
mucha facilidad los juegos que sacaba, mientras que al resto consiguió
el 'break' en el cuarto para adjudicarse con mucha celeridad la primera
manga en apenas 24 minutos.
Djokovic metió una marcha más
al partido en el arranque del segundo parcial y metió mucha presión,
con un juego muy agresivo que le permitió en el cuarto juego disponer
de la primera bola de rotura, que no desaprovechó, para ponerse con un
4-1 de salida.
Sin embargo, el de Basilea no se descompuso.
Una doble falta y un error no forzado en el cuarto juego con servicio
de Djokovic puso el 'break' en bandeja a Federer, quien no desaprovechó
la oportunidad para volver a equilibrar el marcador (4-4).
Pero el jugador serbio no había dicho la última palabra y en el
duodécimo juego consiguió de nuevo romper el servicio de Federer e
igualar el partido.
En la tercera manga, ambos jugadores
mantuvieron el excelente nivel de juego. Ni uno ni otro querían ceder
la iniciativa y el servicio fue el factor desequilibrante para que los
juegos fueran cayendo de un lado y otro, hasta que el suizo rompió el
servicio de Djokovic en el decisivo duodécimo juego y volvía a ponerse
por delante en el partido.
La pérdida de este tercer set
fue un mazazo para la moral de Djokovic, que sufrió un bajón en su
juego, una licencia suicida ante un Federer que iba embalado y que
cerró el partido con un 6-2 que le clasifica para tratar de conseguir
su quinto título en Nueva York.
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