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Nadal ultima la conquista del oro |
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Escrito por Efe
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viernes, 15 de agosto de 2008 |
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Una bola extremadamente mal rematada en la red
por el serbio Novak Djokovic impulsó a Rafael Nadal hacia la conquista
de la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 que
disputará ante el chileno Fernando González, que salió airoso del duelo
frente al estadounidense James Blake.
El balcánico, que
había ejecutado un estupendo ejercicio de reacción para equilibrar el
desnivel obtenido por Nadal en el inicio del partido, se llenó de rabia
para terminar con la resistencia del español, que había devuelto otros
dos remates que reflejaron la numantina resistencia a la que estaba
dispuesto a llegar el balear para amarrarse a lo alto del podio (4-6,
6-1 y 6-4).
Nadal se asegura un premio en sus primeros
juegos como participante individual. Un metal. Y enfila abrir la
historia para el tenis español y lograr la primera medalla de oro en
unos Juegos.
Rafael Nadal ya ha llegado a donde lo hicieron
Jordi Arrese en Barcelona 1992 y Sergi Bruguera en Atlanta 1996. Ambos
salieron malparados. Se quedaron de plata. El manacorí puede disparar
la gloria de su deporte.
Más botín para el tenis olímpico
español, que acumula nueve preseas. Diez con la amarrada por Nadal. Y
próxima a una más si el dobles femenino de Anabel Medina y Virginia
Ruano ganan un partido más.
Fue una labor ardua. Digna de
las dos raquetas más en forma del circuito. De una final anticipada. El
inminente número uno del mundo embocó el cara a cara con idéntica
determinación con la que le sirvió para ventilar dictatorialmente al
ruso Igor Andreev y al austríaco Jurgen Melzer. No suele tener en
cuenta Nadal los antecedentes. Su cabeza es metódica. Omite el pasado
independientemente de las sensaciones que deparará y las consecuencias
para el futuro.
El español empieza de cero. Con
convencimiento. Pasó por alto, por tanto, el hecho de que la raqueta de
Belgrado, la más firme candidatura a inquietar el orden establecido en
el ránking ATP, fuera el último en ganarle. Hace apenas diez días.
Sobre una superficie similar a la del Centro Olímpico de Tenis. Y con
cierta claridad. En las semifinales del Masters Series de Cincinnati.
Nadal rompió en el quinto y séptimo juego y aunque Djokovic reaccionó, el español terminó por cerrar la manga
Djokovic salió al paso a la embestida de Nadal. Nadie más que el de
Belgrado presentaba en Pekín 2008 una hoja de servicios tan solvente.
No cedió set alguno hasta su llegada a semifinales. Por lo que tardó en
asimilar la situación.
El primer serbio en alcanzar unas
semifinales olímpicas cambió de raíz el signo del duelo. Afianzado con
el saque golpeó con determinación. Sin dar opción de respuesta al
español, que sólo fue capaz de resguardar un saque acaparó los juegos
del segundo. Sólo en una ocasión Nadal pudo mantener su saque. Resolvió
por 6-1. Un guarismo que formó parte del marcador que logró el
balcánico en la semifinal de Cincinnati, hace justo ahora dos semanas.
La resistencia de Djokovic le hizo perder continuidad al español, que
agotó sus fuerzas y sus opciones en la tercera manga. La del trayecto
último hacia el oro. Fue cuando el serbio ejecutó su mejor juego.
Sólido en todos los aspectos. Firme en la resolución de los puntos.
Nadal se amarró a la pista. Se dejó la vida en cada acción a la espera
del error de su adversario. Llegó en el décimo juego del tercer set.
Djokovic salvó la primera. Pero erró con estrépito la segunda y fue
condenado a la lucha por el bronce con el estadounidense James Blake.
Santiago Aparicio - Efe
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