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Nadal avanza con firmeza tras pasar por encima de Kiefer |
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Escrito por EFE
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domingo, 29 de junio de 2008 |
El español Rafael Nadal, número dos del mundo,
se colocó con paso firme en los octavos de final del torneo de
Wimbledon, tercer grande de la temporada, tras eliminar en dos horas y
22 minutos y por 7-6 (3), 6-2 y 6-3 al alemán Nicolas Kiefer.
El mallorquín, tetracampeón de Roland Garros, tendrá como próximo rival
al vencedor del duelo que disputan el ruso Mijail Youzhny, décimo
séptimo favorito, con el checo Radek Stepanek, decimosexto cabeza de
serie.
Nada más concluir el partido, Nadal elogió el juego
de Kiefer, del que recordó que es un "oponente difícil en todas las
superficies, especialmente aquí".
"Tiene un gran saque,
volea muy bien, es un jugador agresivo, pero yo creo que he hecho un
buen desempate y a partir de ahí, comencé a jugar mejor", comentó el
mallorquín.
A falta todavía de su próximo adversario, Nadal
indicó que estaba satisfecho de estar en la cuarta ronda, pero admitió
que era consciente de que cualquiera de esos dos jugadores "será un
rival muy difícil".
"Trataré de centrarme en mi juego y ver qué pasa", afirmó.
En teoría, el balear debería haber rematado el primer set ante Kiefer
sin apenas inmutarse. En la práctica, el balear necesitó algo más de
una hora, y un desempate para llevarse este primer parcial, en el que
Nadal parecía no encontrarse del todo cómodo en la "Catedral", y quizás
acusó la sorpresa de la solvencia y la determinación del jugador
germano con el servicio.
Kiefer recurrió a la efectividad
de un saque sólido con el que rubricó un total de 13 "aces" y fue el
primero en disponer de una bola de ruptura en el séptimo juego que
salvó el mallorquín, quien puso la firma a la manga con un 7-3 en un
desempate en el que ya no titubeó y que se inclinó fácilmente del lado
del balear.
Si el zurdo de Manacor, que sumó en los tres
sets cinco saques directos, se mostró inquieto e incómodo durante el
arranque del duelo en la Central, inició el segundo set con dosis
extras de motivación. Y aquí ya sí, Nadal logró convertir su primera
ocasión de rotura para quebrar el servicio de su rival y ponerse con
3-0 a su favor. Desde ese momento, se vio al verdadero Nadal.
La angustia de Kiefer iba 'in crescendo' a medida que el zurdo de
Manacor se metía más en el partido y soltaba el brazo. La manga era del
tetracampeón de Roland Garros, que esta vez apenas tardó 33 minutos en
arrollar a su rival.
La presión empezó a hacer mella en
Kiefer, un jugador visiblemente disminuido ante el cada vez más
imparable Nadal, que hacía gala de golpes certeros y aprovechaba cada
oportunidad de ruptura.
Nadal rompió al alemán en cuatro
ocasiones de las seis oportunidades de rotura de las que dispuso en
todo el encuentro frente al único robo de saque que logró Kiefer en el
primer set.
El alemán, que cometió el mismo número de
golpes ganadores como de errores no forzados (24 en ambos casos), tan
sólo pudo hacer un juego al campeón balear, que ventiló la ronda
firmando el tercer parcial por 6-1.
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