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Nuria Llagostera, de Cenicienta a heroína del tenis español |
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Escrito por Patricio Lagomarsino
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domingo, 27 de abril de 2008 |
La mallorquina Nuria Llagostera Vives (Palma,
1980) ha pasado en pocas horas de ser una más de las cientos de
jugadoras que pululan por las listas de la ATP, una Cenicienta de ese
deporte, a heroína del tenis español tras firmar la clasificación de la
selección a la final de la Copa Federación.
Llagostera
conquistó el punto clave al vencer por un doble 6-4 a la china Peng
Shuai en una hora y 34 minutos sobre la pista rápida del Centro
Internacional de Tenis de Pekín. España no alcanzaba la final de la
Copa Federación desde 2002.
Con apenas 1.56 metros de
estatura, 53 kilos, un pasado deportivo plagado de lesiones,
contratiempos y decepciones, la tenista de Cala Millor (Mallorca) está
viviendo el momento más dulce de su carrera, sólo comparado al que
experimentó tras ganar los dos únicos torneos que figuran en su
palmarés, el de Rabat (Marruecos) en 2005, y Bogotá (Colombia) en
febrero de este año.
China se le da bien a Nuria
Llagostera, ya que en 2005 ganó el título de dobles del Abierto de ese
país formando pareja con la venezolana María Vento-Kabchi.
Todo lo que no tiene en estatura y fuerza, Nuria Llagostera lo plasma
en técnica, garra y una fe inquebrantable, la misma que le ayudó a
superar una trágica desgracia familiar hace cinco años, la separación
de sus padres, más tarde, y lesiones, una de larga duración en el codo,
y la última, en la muñeca que la tuvo en el dique seco durante todo
2007.
Minimizada su carrera en la isla por los éxitos
mundiales de sus paisanos Rafael Nadal y Carlos Moyá, Nuria ha tenido
que conformarse con disputar torneos menores y espacios reducidos en
los medios de comunicación, a pesar de que el pasado mes de febrero en
el Torneo Bogotá protagonizó la mayor remontada en la clasificación
WTA, al ascender 40 puestos en la ránking.
A sus 27 años,
la tenista balear tiene muchos kilómetros recorridos sobre pistas
hostiles, de muy variada superficie, soportando largos e incómodos
viajes, a rivales que 'muerden' en cada pelota, siempre luchando lo
indecible para contrarrestar su físico menudo.
Además, a lo
largo de su carrera ha tenido que vivir a la sombra de los éxitos de
Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, dos jugadoras
extraordinarias que han puesto el listón muy alto, no sólo para ella,
sino también para el resto de las tenistas españolas.
Pero
Nuria, inasequible al desaliento continúa a lo suyo. Al igual que lo
hacía en las pistas de Mallorca en sus inicios, devolviendo pelotas
desde el fondo de la pista y corriendo sin desmayar a la red.
En esas largas horas de entrenamiento con los veteranos del club Can
Simó de Cala Millor, la tenista balear aprendió a ser paciente y a
jugar con inteligencia, alternando 'globos' y dejadas con los que ahora
contrarresta la potencia del golpe a la bola que predomina en el
circuito.
También, le ayudó su rivalidad deportiva con
otras tenista de la isla, entre ellas Mónica Amador, con la que disputó
numerosas finales en los campeonato de Baleares.
Ese
espíritu de superación lo ha trasladado a su carrera profesional y,
ahora, a la Copa Federación, donde se ha convertido en una pieza clave
de España y de su seleccionador Miguel Marguets.
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