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Las lágrimas de Federer saludan su primera e histórica victoria en París |
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Escrito por Miguel Luengo - Efe
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lunes, 08 de junio de 2009 |
El suizo Roger Federer resolvió por fin su cita
con la Historia y al vencer al sueco Robin Soderling por 6-1, 7-6 (1) y
6-4, en una hora y 55 minutos, ganó por primera vez en su carrera el
torneo de Roland Garros, para igualar los 14 Grand Slams del
estadounidense Pete Sampras.
Llovía sobre París, y Federer
sacaba para ganar el partido más importante de su vida, y ya las
lágrimas del suizo afloraban en sus ojos. Minutos después de ganar el
torneo que más ha deseado, hubo de nuevo lágrimas, mientras sonaba el
himno de Suiza. Lágrimas diferentes a las que derramó en enero durante
la entrega de premios en la final del Abierto de Australia, donde fue
derrotado por el español Rafael Nadal.
Fue una final
rápida, demasiado rápida y fácil para Federer en un momento histórico,
aunque no tan veloz y desesperante como la que perdió el año pasado
contra Nadal por 6-1, 6-3 y 6-0.
Por eso quizás las
primeras palabras de Federer tras recibir el trofeo de manos del
estadounidense Andre Agassi, ganador hace diez años al batir al
ucraniano Andrei Medvedev, fueron de alivio.
"Sienta muy bien
estar en el podio por fin como ganador", respiró tranquilo por fin,
mientras sus hombros se mojaban con la lluvia.
Federer ha tardado mucho, doce años, para ganar en París.
Diecinueve
finales del Grand Slam ha necesitado para por fin acallar a los que le
criticaban su falta de constancia en la tierra batida, y a los que
apuntaban que no podría ganar aquí, siempre que Nadal estuviera cerca.
Esta vez, faltando el español al ser eliminado por Soderling en
octavos, hubiera sido imperdonable para él no alzar la Copa de los
Mosqueteros.
"Me diste una lección de como jugar al tenis
hoy. Tu eres el más grande en la historia y te merecías ganar ese
título", reconoció un entregado Soderling que descubrió que anoche
había bromeado con su entrenador, el sueco Magnus Norman, último
finalista de esta nacionalidad en 2002, con la posibilidad de ganar hoy.
"Ayer mi entrenador y yo bromeábamos, y yo le dije, nadie puede
vencerme diez veces seguidas. Tú lo has hecho hoy, pero nadie me ha
ganado 11 veces seguidas", comentó con gracia el subcampeón,
Y fue
una gran lección, pero Federer contó con la especial ayuda de Soderling
que no tuvo su día, y que después de ganar por primera vez en su
carrera nueve partidos seguidos sobre tierra, desaprovechó una gran
ocasión para, al menos, hacer feliz a su compatriota Bjorn Borg,
campeón en seis ocasiones, que presenció el partido en el palco.
"Doy las gracias a Magnus mi entrenador, a Jenny mi novia, y a mis
padres que vinieron hoy para este partido y que me apoyaron desde que
comencé a jugar tenis. Este es el mejor torneo del mundo y me encanta
venir", añadió Soderling que casi pareció estar agradecido por haber
sido el convidado de piedra de Federer, y que podría haber redondeado
la fiesta sueca, porque en la final júnior su compatriota Daniel Berta
si se impuso al francés Gianni Mina.
(FRA, 11)
Los comienzos
del partido fueron totalmente desalentadores para el verdugo de los
españoles David Ferrer y Rafael Nadal. Soderling fue capaz únicamente
de ganar un punto al saque de Federer, y once en total en esa manga, en
la que el sueco solo se anotó 10 con su servicio. En resumen, Federer
se llevó el parcial, con un paseo de 23 minutos.
En el
segundo, la monotonía se rompió en dos momentos. Con 2-1, el catalán
"Jimmy Jump" puso en entredicho la seguridad del torneo al burlarla y
saltar a la pista central con una camiseta suiza, una banderola del FC
Barcelona y una barretina que intentó colocar, sin éxito en la cabeza
de Federer. Tras ser placado, reducido y sacado a rastras de la pista,
el partido continuó.
Y en el desempate, Federer si mostró
su poderío al ganarlo por 7-1, con cuatro de los 16 "aces" que logró en
el encuentro (ha terminado como mejor sacador con 80). Ahí se acabaron
las posibilidades del sueco, que solo logró dos.
Pero lo
que sin duda destrozó al escandinavo fueron los 57 golpes ganadores del
suizo y su incapacidad para lograr confirmar puntos de rotura. Robin
solo tuvo dos posibilidades durante el encuentro, en el cuarto juego
del tercer set ,cuando se llevaban disputados 89 minutos, y el otro
cuando ya casi se había entregado.
Con lluvia cayendo sobre
París, con 20 grados, y el público rugiendo a favor de Federer desde
que éste pisó la central, el suizo se aprestó a sacar para ganar el
partido quizás más importante de su carrera. Y entonces sus nervios,
impropios del que aspira a convertirse en el más grande en la historia,
afloraron.
Federer jugó entonces muy nervioso, deseando
acabar cuanto antes se aceleró y Soderling pudo romperle. Mirka
Vavrinec, esposa de Roger, contemplaba el partido con tensión y
apretaba las manos.
Soderling ayudó al restar a la red en el punto final y Federer se arrodilló, lloró, y se tapó la cara con las manos.
Soderling le había facilitado el camino para ser el sexto jugador en
reunir los cuatro grandes, aunque en su caso en años diferentes, y el
suizo lograba su segundo título de la temporada después del de Madrid.
Mantendrá el segundo puesto de la clasificación mundial y acechará a
Nadal en Wimbledon. Soderling aparecerá en el 12 mañana.
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