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Los modistos latinoamericanos destacan con
nombre propio en la Semana de la Moda de Nueva York, donde se han
presentado las apuestas de más de una decena de agujas que persiguen la
internacionalización de la moda latina.
A los ya
consagrados Carolina Herrera y Óscar de la Renta, se les ha unido ahora
un nutrido grupo de diseñadores provenientes de diferentes puntos del
continente americano que ha encontrado en la Gran Manzana el lugar
ideal para abandonar el habitual cliché de exotismo y lejanía que
acompaña a la moda latinoamericana.
Venezuela, Colombia,
México, Honduras, Perú o Brasil son los países de los que proceden los
modistos latinos que pasean sus creaciones tanto por el céntrico Bryant
Park, como por las pasarelas alternativas que llenan estos días la
capital de la moda de EEUU.
"Vestir a la mujer
internacional" es el objetivo que el venezolano Ángel Sánchez, quien
este mes ha vuelto a presentar sus diseños en la Semana de la Moda,
tiene en mente con cada una de sus colecciones, que comparte con otros
nombres que, poco a poco, se afianzan en el mundo de la moda.
Sánchez reconoció hoy a EFE que, pese a que no hay colores que reflejen
su "luz caribeña", sus raíces latinas se ven "en un producto que
contiene el impacto y la calidad que a la mujer latina le gusta", algo
que ha hecho que la etiqueta de "diseñador latino" haya dejado de ser
"algo pequeño".
Con él coincide el colombiano Juan Carlos
Obando, que presentó sus apuestas femeninas para el próximo
otoño-invierno con el apoyo del circuito oficial de la Semana de la
Moda y que lo hizo con unos diseños que pueden ser aceptados "por
cualquier mujer".
"Los diseñadores latinos estamos haciendo
mucho ruido, porque es un buen momento para la creatividad y la
calidad. El gusto, además, no tiene que ver nada con el lugar de donde
vienes, ni tu raza ni religión: se tiene o no se tiene", explicó Obando
a EFE.
El hondureño Carlos Campos, que ha vestido a
estrellas como Ricky Martin o Justin Timberlake, también aprovechó la
Semana de la Moda para mostrar unos diseños con los que también huye de
localismos y apuesta por un "look internacional".
"Yo siempre me he identificado por ser simplemente un diseñador.
La
gente elegirá a un diseñador, no por su nombre o su raza, sino por lo
que transmita su ropa", aseguró a EFE Campos, quien convierte "tanto al
hombre latino como al anglo" en una "estrella del rock romántica".
Otro joven diseñador dedicado a la moda masculina es el peruano Sergio
Dávila, quien cuenta con tienda propia en la Gran Manzana, donde
asegura sentirse "como en casa, porque el norteamericano entiende la
moda latina sin complejos", según explicó en una entrevista a EFE.
"El cincuenta por ciento de mis clientes son latinos y el otro
cincuenta anglos. Mi moda es urbana y sexy, algo que se adecúa a esta
ciudad, pero, además, no olvido mis raíces, por lo que uso tejidos de
mi país de forma sofisticada y elegante", aseguró el peruano.
Por su parte, Carlos Miele ofreció hoy su ya habitual desfile en Bryant
Park, donde la sofisticación continuó siendo su seña de identidad más
destacable, así como la presencia de su Brasil natal en el uso del
color y la mezcla de tejidos.
El brasileño encontró
inspiración para esta colección en "las arquitecturas tan reconocidas
alrededor del mundo de Frank Gehry, Hani Rashid o Lise-Anne Couture",
aseguró en declaraciones a EFE.
Para Miele, el gusto del
público internacional por la moda latinoamericana es "un efecto muy
desafiante de la globalización" que lo lleva a estar alerta como
diseñador "veinticuatro horas al día, siete días a la semana".
El colombiano Gustavo Arango, con una colección inspirada en "una mujer
fuerte, con carácter y poder", también pasó por Nueva York con motivo
de esta Semana de la Moda, en la que mañana el mexicano Christian Cotta
presentará de nuevo sus elaboradas apuestas femeninas.
Foto: Una modelo luce una creación del diseñador brasileño Carlos Miele, durante la presentación, en la Semana de la Moda de Nueva York, de su colección Otoño-Invierno, llevada a cabo en las pasarelas del Bryant park de Nueva York (EE.UU.) EFE/Miguel Rajmil
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