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Juana Martín y María Lafuente apuestan por una mujer sensual y segura de sí misma |
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Escrito por levante-emv.com
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Juana Martín y María Lafuente presentaron sus
colecciones para la temporada primavera-verano 2008, en las que visten
a una mujer muy sensual, atrevida y segura de sí misma, en un desfile
conjunto en la última jornada de la Pasarela Cibeles.
Al
desfile de la cordobesa Juana Martín no faltaron este año dos de sus
incondicionales más famosas, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez,
y la alcaldesa de su ciudad natal, Rosa Aguilar, quienes pudieron
admirar la colección de Martín, nuevamente inspirada en las creaciones
de Balenciaga.
Con el monopolio del incombustible color
negro, que rompió con el amarillo como fetiche, la colección se nutrió
de pedrerías y transparencias para dar forma a diseños de líneas
depuradas y de gran austeridad.
Microfibras y tejidos
sintéticos y brillantes conforman vestidos muy cortos, mini shorts y
pantalones pitillo muy ajustados marcando una silueta elegantemente
sensual que, en algunos casos, se completaba con grandes lazos que se
ataban al cuerpo de la modelo.
La cordobesa presentó una
línea de baño que también se vio invadida por el color negro, así como
por las pedrerías en ese tono y las transparencias, directrices
maestras y de identidad de la colección.
La asturiana María
Lafuente, por su parte, presentó una colección bañada en blanco y
marfil que acompañó con toques de fucsia, naranjas, amarillos y ocres,
combinados con complementos y grandes bolsos en tonos dorados y bronces.
Las gasas, sedas, linos, algodones y rasos fueron los tejidos
protagonistas de una colección que llamó la atención por sus altísimos
talles tanto en faldas como en pantalones.
Los diseños se
completaron con mangas abombadas o capeadas y estampados y
serigrafiados que recurrían a la simetría y a la repetición, con
espirales interminables inspiradas en el arte de Escher.
Siguiendo los pasos de este artista, los diseños de Lafuente exploraban
lo onírico con combinaciones de líneas que gradualmente se van
transformando hasta perder su identidad original.
Los
vestidos globo, tanto largos como hiper cortos completaron una
colección en la que destacaron sobre todo los tonos crudos y la riqueza
de los tejidos.
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