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Juanjo Oliva y Carmen March, dos jóvenes veteranos de Cibeles, muestran colección |
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Escrito por levante-emv.com
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El madrileño Juanjo Oliva y la mallorquina
Carmen March, dos jóvenes veteranos de Cibeles, volvieron a compartir
pasarela en la última jornada del certamen de moda de Madrid, en un
desfile doble donde contrastó la definida propuesta de March con la
ausencia de concepto en la colección de Oliva.
En esta
ocasión, Juanjo Oliva ha prescindido de línea argumental para su
discurso estilístico, presentando una selección de prendas que no
responden a mayor criterio que la apetencia del diseñador.
Una anarquía creativa con la que, en cierto modo, el madrileño ha
reinventado el concepto de colección mostrado en esta 46 edición de
Pasarela Cibeles.
Un modelo inspirado en la Elizabeth
Taylor de "De repente, el último verano", junto con prendas en las que
se dejaba ver la influencia de Balenciaga en un abanico creativo que sí
contaba con un punto en común, una mujer cargada de presencia y
autosuficiencia.
Siluetas monocromáticas en limón, verde,
margarita, blanco y negro dominan entre los reincidentes lazos -de
todas las formas, usos y tamaños- y las rayas en blanco y negro, en una
colección urbana, muy próxima a la calle y lo cotidiano.
Carmen March se inspira en la estética de la mujer "yuppie" de finales
de los ochenta para su línea de primavera-verano 2008, con grandes
hombros en chaquetas y vestidos, formas en ángulo recto -también en
pendientes y pulseras-, y una importante presencia de los accesorios de
gran utilidad.
Cinturas altas y superposiciones para
mostrar las "armas de mujer" que propone la mallorquina, que recurre a
colores muy particulares en su creación actual, como los tonos piedra,
hielo, grises y arenosos, además de la combinación de colores ácidos
con el plata.
El lino, la seda y el lurex brillante en
prendas de toque deportivo contrapuestas con las chaquetas de ejecutivo
y una referencia, la del "Blow up" de Antonioni, que comparte con la
colección ya mostrada del dúo de diseñadores Ailanto, aunque la mirada
extraída a partir del clásico cinematográfico sea distinta.
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