Pasarela Cibeles pasó su ecuador con una jornada
llena de "platos fuertes" que mostraron la singularidad de sus
colecciones y la evolución dentro de sus marcados estilos, como fue el
caso de Amaya Arzuaga, Davidelfin o Lydia Delgado.
Empezando por el final, en la clausura de esta jornada, Amaya Arzuaga
volvió a presentar propuestas singulares, trabajadas, diferentes. En un
desarrollo del rectángulo del que surgen formas y siluetas nuevas, la
diseñadora burgalesa propone una colección llena de contrastes, como el
que une la confección clásica con los elementos tecnológicos.
Aunque son muchas las piezas que se podrían destacar, hay que mencionar
uno de sus cortos vestidos, en tono beige, en el que sobre una base de
tafetán ha cosido 550 flores con plumas, o las camisetas que se sujetan
con rígidos círculos de metal.
Otra de sus líneas está
inspirada en la papiroflexia y los farolillos, como el vestido amarillo
formado por poliuretano plastificado y organza, y, en un final con
sorpresa, una falda formada por milhojas de tul que se ilumina con
pequeñas lucecitas.
En cuanto a colores, el amarillo como
tendencia, acompañado de negro, blanco, beige piedra y gris, y, como
material incorporado, el acetato.
"Paradise. Diosas y
niñas". Así llama Lydia Delgado una colección a la que, dentro de la
elegancia, sofisticación y refinamiento, ha querido dar un aire hippie,
con vestidos lenceros, puntillas, transparencias, tejidos con mucha
caída, desestructurados, frente a otra línea más rígida.
"Es un viaje lúdico, mágico, exótico, que conecta con las
celebraciones, las comuniones de las niñas, la estética de las brujas
de Eastwick", comentó la diseñadora, que volvió a mostrar lo bien que
trabaja en un desfile en el que contó con la actriz Manuela Vellés.
Dio especial importancia a pequeños vestidos inspirados en los trajes
de comunión, a amplias blusas de aire hippie y sacramental, así como a
las largas y amplias túnicas de encaje geométrico que acompaña con
pantalones masculinos, y a las faldas con mucho volumen que se ajustan
en la cintura.
Sin defraudar la expectación que siempre
despiertan sus desfiles, Davidelfin presentó "Dual", colección austera
e impecable en la que ha jugado con la ambivalencia. Cadenas que
enjaulaban a las modelos, cuidada música en la que ha contado con la
colaboración de Bimba Bosé y una iluminación especial son detalles de
la presentación de prendas poseedoras de un intenso trabajo oculto que
contribuye a un resultado impecable.
El brillo frente al
mate; chaquetas compuesta por una mitad de la talla 50 y la otra de la
38; vestidos que al mirarlos por la espalda se convierten en
pantalones; faldas que se pegan al cuerpo en un lado y se disparan en
el otro; hombreras que salen del interior o transparencia frente a
tejidos mate. Los colores son blanco, negro, algo de marino y toques de
verde intenso, en prendas que llevan bordada una mantis religiosa,
mientras que en sus jerséis aparece la frase de Oscar Wilde "Cada
hombre mata lo que ama".
Con una clara inspiración en los
años 50, Victorio&Lucchino han creado "Summertime", en la que se
unen la elaboración artesanal y los cortes novedosos, y en la que
dieron especial importancia a la colección masculina. Las líneas se
ajustan a las cinturas, que se rodean de lazos de grandes dimensiones,
dando gran protagonismo a los volúmenes en las faldas, enriquecidas con
cancanes y tules.
El negro se ilumina con suaves azules,
grisáceos, rosas empolvados, beige, amarillos y naranjas, y, en los
tejidos, los sevillanos recuperan la rafia, la organza y las plumas, en
este caso de gallina guineana, a las que conceden gran protagonismo
creando incluso un vestido entero de ellas.
Tonos arenosos
e iconografía africana recrean el ambiente nostálgico de un viaje de
placer a través del desierto con el que la diseñadora Kina Fernández ha
compuesto una colección en la que propone a una mujer a medio camino
entre lo sport y lo urbano.
El color en toda su intensidad
vuelve a protagonizar la colección de primavera-verano de la diseñadora
bilbaína Miriam Ocariz, quien propuso hoy una mujer juvenil y
desenfadada, que no abandona la sofisticación en los tejidos. Juega con
los volúmenes, maximiza el color y combina tejidos de forma atrevida,
en unas propuestas en las que Ocariz entiende la sofisticación desde un
prisma vivaz e imaginativo que no da lugar a la monotonía.
Álbumes de las principales colecciones de la pasarela Cibeles (ver)
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