
«¿Nueve mil?. Y más de nueve mil. Esto ha sido una barbaridad». Y no lo decía el organizador, sino uno de los responsables del cronometraje. ¿Cómo se explicaría entonces que en la línea de llegada de la Carrera de la Mujer sólo hubiera 7.064 finalizadoras?. Pues, entre otras cosas, por la falta de experiencia de las no habituadas a las rutinas de este tipo de pruebas: ¡además del dorsal, había que coger el chip!. Y fueron cientos y cientos las tarjetitas que se quedaron sin recoger —al final, muchas llegaban con el tiempo justo y pasaban de recogerlo—.
Por no hablar de la multitud que corrió sin dorsal, con camisetas del año anterior. Decían además en la organización que es algo habitual en todas las ciudades en las que se celebra esta prueba. La cuestión, además, es mucho más sencilla: no va a haber dos mil personas que paguen siete euros para luego no correr, y más cuando la mañana invitaba.
Anecdotas propias de una prueba competitiva más para las primeras quinientas o seiscientas y una fiesta para las demás. Pero la aglomeración en la salida, con un arranque interminable, el rimero de corredoras a lo largo del recorrido, la más de hora y media de niñas, jóvenes y mayores entrando en meta y que a la hora del aerobic, ahí no cabía ni un alfiler, dejan bien claro que la Carrera de la Mujer de 2011 volvió a pulverizar sus marcas.
Sus marcas y sus calidades. Porque los 6.500 metros se corrieron a mucho mejor ritmo que el año pasado si comparamos las reducciones kilométricas. Hubo muchas más corredoras que el año pasado sin duda.
Asociaciones y colectivos
Todo un fenómeno social que reúne a las familias. Abuelas, madres e hijas, cuñadas, clubes de atletismo, auténticas expediciones (135 acudieron desde Betxí, 57 de la Associació Llum de L´Ollería, 42 del Regimiento de Marines, 41 del club alzireño Tenisquash, 16 de Quatretonda, 22 del Gimnasio Cheste, 47 del CEIP Joan XXIII, 32 del Caxton College, 130 alumnas y ex alumnas del Cambridge College, 27 del Club de Correr L´Eliana —célebres Correliana—, 72 «coixes» de Carlet, 84 del gimnasio Acquah-Fit, 28 de la Asociación Valenciana del Secretariado, 90 de la Associació de Dones de Benicàssim... hasta 26 se vinieron desde la población conquense de Herrumblar.
Y muchas implicadas en las enfermedades oncológicas, auténtico motor de valor y solidaridad: 39 del Club de Mama del Hospital General de la Universitat de València, 37 de la Asociación Española contra el Cáncer de Benigànim y 27 de la Asociación Vivir como Antes.
¿Quien ganó la carrera?. La que estaba previsto por entidad: Isabel Checa. Salió la niña Nerea García en primera posición, corriendo a sus doce años durante los primeros compases por delante de una atleta olímpica. Después, la de Silla y su medio paisana Raquel Landín pusieron tierra de por medio. Se especulaba con que entrarían cogidas de la mano pero al final, Checa dio un acelerón en el tramo final y se impuso por un par de segundos. Detrás, las chicas del Cárnicas Serrano, las que corren un montón y la gran multitud, con sus pequeñas y grandes historias.




